2026-10-13

Magias y supersticiones locales: martes 13, no te cases ni te embarques… y comprá pochoclos por las dudas

Cuando comenzó a considerarse a este día como de “mala suerte” y por qué.

Llegó el martes 13 y el refrán – que recitan tanto los creyentes como los agnósticos, no vaya a ser cosa que pase algo -, establece que “no te cases ni te embarques, y de los tuyos no te apartes”. Una invocación que está grabada en nuestra cultura popular luego de una presencia milenaria, en la que confluyen tradiciones de los antiguos europeos, de los pueblos americanos y hasta de las naciones africanas traídas a la fuerza a estas costas.

 

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Nadie se paraliza porque haya llegado el “martes 13”, pero sí son muchos los que toman algunos recaudos. Un viejo periodista de la región pedía a una “machi” que le preparara un amuleto que contenía un diente de ajo, ruda, algunas hierbas nunca reveladas y un conjuro “contra la mala suerte”. Duraba unas 48 horas, el tiempo que demoraba en juntas malos olores y debía deshacerse del talismán.

 Otras personas recurren a distintas estrategias: no cambiar de vereda, no pisar las rayas de las sendas peatonales, O usar anteojos oscuros (aunque esté nublado), para que la mala suerte “no te pueda mirar a los ojos”.

 

 

Otros eligen llevar una cinta roja atada a la muñeca (o en su defecto, un detalle de ese color en alguna prenda); arrancar el día con el pie derecho (difícil cuando uno se levanta medio dormido), o pensar que prenda interior se va a utilizar, a modo de fetiche protector.

 

Y llegó el pochoclo

Un distribuidor de productos alimenticios comentaba – entre sorprendido y divertido -, que una comerciante de Cipolletti en estos días aumentó considerablemente sus pedidos de pochoclo. Atento a las variaciones del gusto popular, el hombre quiso saber el por qué. Y la respuesta lo llenó de más dudas.

“Resulta que tiene un cliente, un hombre mayor, ya jubilado, que se dedica a hacer algunos trabajitos. Incluso salió en redes sociales”, expresó.

“Trabajitos” que no tienen nada que ver con los proyectos de manualidades que a veces aparecen para realizar con los más chiquitos de la familia. “Trabajitos” que sí tienen que ver con la magia.

 

Un rito de sanación

Consultado un “especialista” en brujerías y conexiones, reveló que el tradicional pochoclo suele usarse en algunos rituales de “sanación”, relacionados con antiguas deidades africanas.

Uno de los ritos tiene que ver con “absorber las malas energías y enfermedades” por lo que se utiliza al pochoclo como si fuera “una esponja”, pasándolo por todo el cuerpo. Después, se deja en la naturaleza para se lleve lo malo.

Otro uso se da en forma de ofrenda: se dejan en un plato destinado a una deidad para que interceda por la salud y bienestar de la familia.

 

Un ritual que se extiende

Un vecino de Cinco Saltos aseguró a través de las redes que en la calle Brentana, encontró una extraña ofrenda: una tela de color rojo y negro; monedas, papas y “una gran cantidad de pochoclos”. Una síntesis entre el ritual de “abandonar” el pochoclo cargado con la negatividad de una persona, y una ofrenda a esas deidades para obtener su favor.

El especialista sostuvo que “no se trata de un ritual de magia negra”, porque “no intenta atraer la mala suerte hacia una persona o perjudicarla” sino simplemente “convocar a las deidades para que intercedan favorablemente por las personas queridas”.

 

Por qué el martes 13 tiene “mala prensa”

Dicen los que saben que la idea del “martes 13” como de “mala suerte” está grabado desde muy antiguo. En la antigua Roma, era el día consagrado al dios pagano Marte, el de la guerra, la desolación y la muerte. Una imagen que para muchas familias venía aparejada con la pérdida de seres queridos.

El tabú hacia el número 13 llegaría después, aunque no tanto: según la tradición cristiana, 13 fueron los comensales que se sentaron en la Última Cena. Eran Jesús y sus 12 apóstoles, incluido el traidor Judas. La Cabala judía mencionaba a 13 espíritus malignos. Y en el Libro del Apocalipsis, en el Nuevo Testamento, el Anticristo aparece en el capítulo 13.

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