TESTIMONIO
Qué dijo el Roña Castro antes de morir y qué denunció un testigo de sus últimos minutos
En una triste e impactante sucesión de eventos, el famoso exboxeador Jorge "Roña" Castro falleció trágicamente a los 59 años tras descompensarse en un bingo de Morón. Si bien su muerte ha dejado un profundo vacío en el mundo del deporte, los detalles que rodean a sus últimos momentos están bajo un escrutinio intenso y emocional.
Marcos Tolosa, quien frecuenta con regularidad el bingo donde ocurrió el fatal incidente, se encontraba presente en el lugar cuando sucedieron los hechos. Según su relato, uno especialmente conmovedor, Castro expresó un dolor agonizante en el pecho poco antes de colapsar en el lugar, alertando a Tolosa de su malestar instantes antes de desplomarse. "Me duele el pecho", fueron las palabras de Castro, cuenta Tolosa, su tono entre conmovido e iracundo, en su testimonio en Radio Mitre.
Tras caer al suelo, Castro supuestamente permaneció durante unos angustiantes 15 minutos sin recibir asistencia médica adecuada, una situación que Tolosa describe con una mezcla de tristeza y enojo. "Él estaba vivo. Lo dejaron morir", expresó rotundo y dolido, reflejando su percepción del grave vacío en la respuesta que presenció personalmente.
La grave acusación de Tolosa sobre la demora en la atención médica no deja de levantar preguntas inquietantes sobre cómo fue manejada la emergencia dentro del establecimiento. Sin embargo, sigue siendo incierto si una intervención más rápida podría haber alterado el trágico resultado. Este suceso resalta la necesidad de evaluar de manera crítica la infraestructura de respuesta de emergencia en instalaciones concurridas. Tolosa lamentó amargamente la falta de recursos de salud disponibles en el bingo, afirmando que después de casi tres décadas de ser un cliente fiel, nada preparado para enfrentar emergencias parecía estar presente. "Aquí uno se puede morir, como le pasó a él. Es de terror. Un horror", reafirmó Tolosa, su voz cargada de pesar y frustración mientras describía lo que considera negligencia.
Este relato personal cruel y emotivo abre un urgente debate sobre la seguridad de los espacios públicos ante emergencias. Las preguntas sobre si quienes estaban al cuidado de las instalaciones actuaron con la prontitud necesaria o no, siguen todavía sin respuesta. Mientras la conmoción persiste, el testigo lanza una advertencia, implorando por un cambio en la normativa para asegurar que ninguna otra persona enfrente un destino similar cuando su vida depende de una rápida acción médica. La memoria del Roña Castro hoy vive no solo en los ring de boxeo, sino en el llamado imperioso a revisar los protocolos de emergencia en centros recreativos y lugares de alta concurrencia para garantizar que estos sirvan para proteger vidas y aliviar el sufrimiento humano donde sea posible.