Muerte del puestero: qué dice el informe de la autopsia
El puestero que fue encontrado sin vida en el interior de su vivienda de El Arroyón, habría muerto por causas naturales. El informe preliminar de la autopsia confirmó la primera lectura de los indicios encontrados en el lugar: no hubo intervención de otras personas.
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Rubén Enrique Izasa, de unos 70 años, se estableció en el lugar hace más de 20 años y se dedicaba a la cría de animales de granja. La actividad le permitía una economía de subsistencia en condiciones de extrema dureza: el día a día era una lucha. Algunos problemas con las adicciones también lo habían dejado en una situación de precariedad.
El cuerpo del hombre fue encontrado el miércoles de la semana pasada: estaba caído en el piso de la cocina, que da al fondo de la vivienda y sobre el patio. Un amigo decidió denunciar la desaparición del criancero, extrañado porque hacía dos semanas que no lo veía.
En el lugar, no se encontraron señales de lucha ni de robo: el televisor estaba encendido, y solo se veía el desorden típico de una persona que vivía sola. La autopsia confirmó esa impresión: no se encontraron heridas de arma blanca ni de bala. Y según el adelanto que recibió la Fiscalía, habría fallecido de causas naturales.
El cuerpo del desafortunado puestero estuvo expuesto durante varios días a la intemperie y al accionar de animales carroñeros y de sus propios perros. Presentaba varias laceraciones compatibles con el accionar de esos depredadores.
La pericia se pudo realizar recién el lunes: previamente hubo que dejar el cuerpo en una cámara para que estuviera en condiciones, debido a la propia acción del tiempo.