Rodar Escuela llegó a Cipolletti con más de 300 estudiantes y nuevas formas de contar historias
El Centro Cultural Cipolletti (CCC) se convirtió este miércoles en escenario de una nueva jornada de Rodar Escuela, el programa que desde 2014 impulsa la producción audiovisual realizada por estudiantes de Río Negro. La actividad reunió a más de 300 alumnos de establecimientos educativos de Cipolletti, Cinco Saltos y Catriel, quienes llegaron para compartir sus trabajos y disfrutar de las producciones realizadas por otras escuelas.
La coordinadora de Rodar Escuela, Mariana Scale, destacó la importancia de generar estos espacios para que los estudiantes puedan mostrar sus producciones en pantalla grande y sentirse reconocidos por el trabajo realizado durante el año.
“Es hermoso y la verdad que te llena el alma cuando ves a los chicos sentados mirando la pantalla grande lo que hicieron en la escuela”, señaló Escale, quien remarcó que durante estas jornadas los estudiantes atraviesan distintas emociones al verse reflejados en sus propias producciones.
Las escuelas eligieron qué contar
Una de las principales novedades de esta edición fue el cambio en la propuesta del programa. En lugar de establecer de antemano los grandes ejes temáticos, se buscó que fueran las propias escuelas las que plantearan qué temas querían abordar y cómo querían hacerlo.
Según explicó Escale, las producciones reflejan una amplia variedad de intereses. Si bien aparecieron propuestas vinculadas al terror y nuevos formatos audiovisuales, continúan presentes algunas de las principales preocupaciones de las comunidades educativas, como la convivencia escolar, la Educación Sexual Integral, la memoria y la soberanía.
“Propusimos hacer al revés, que sean las escuelas las que propongan sobre qué quieren hablar, sobre cuáles son esas temáticas que necesitan”, explicó.
La convocatoria también mostró una evolución en las formas de narrar. La ficción continúa siendo uno de los formatos preferidos por estudiantes y docentes, pero cada vez aparecen más propuestas vinculadas al podcast, el streaming, el documental y las producciones en formato vertical.
“Hay como esta ecología de medios que está surgiendo, donde aparecen, todos se empiezan como a mezclar”, explicó la coordinadora.
Desde Rodar Escuela consideran que esa experimentación es parte fundamental del proceso educativo. Por eso, lejos de limitar las producciones a categorías rígidas, buscan que la escuela funcione como un espacio de creación donde los estudiantes puedan probar diferentes maneras de contar.
Un programa que creció y recorre Río Negro
Desde su creación en 2014, Rodar Escuela experimentó un importante crecimiento. En su primer año recibió alrededor de 60 producciones, mientras que actualmente alcanza unas 440 obras.
A los cortometrajes se fueron incorporando nuevos formatos, como podcasts, portfolios fotográficos y producciones de streaming. También cambió la modalidad de los encuentros: el cierre dejó de concentrarse únicamente en Las Grutas y comenzó a recorrer distintas localidades de la provincia.
La jornada de Cipolletti forma parte de ese recorrido. El equipo ya pasó por otras ciudades, entre ellas General Roca y Villa Regina, y continúa acercando la propuesta a distintas comunidades educativas.
Una experiencia que puede abrir una vocación
Para Escale, uno de los aspectos más significativos del programa es comprobar que algunas de esas primeras experiencias audiovisuales pueden convertirse posteriormente en una vocación profesional.
En ese sentido, Rodar Escuela comenzó a articular con instituciones de educación superior como la Universidad Nacional de Río Negro y la Universidad Nacional de las Artes (UNA) para acercar a los estudiantes secundarios a realizadores y profesionales del sector.
La coordinadora contó que ya comenzaron a encontrarse con jóvenes que participaron años atrás de Rodar Escuela y que posteriormente decidieron continuar sus estudios vinculados al mundo audiovisual.
“Fue muy motivadora, fue una experiencia que les plantó una semillita”, destacó Escale.
La propuesta busca así construir un vínculo entre la escuela, la formación superior, el sector audiovisual y los espacios culturales de la provincia. En ese recorrido, cada producción estudiantil puede ser mucho más que un trabajo escolar: puede convertirse en el primer paso hacia una nueva forma de expresión y, para algunos jóvenes, incluso en el inicio de un camino profesional.