2026-10-29

El clima golpea a la fruticultura: advierten que habrá menos fruta y de menor calidad

El productor de Fernández Oro Edgar Artero aseguró que las lluvias y la falta de días soleados durante la floración afectaron la polinización y anticipó una temporada complicada para la producción de manzanas y peras en el Alto Valle. También reclamó medidas para mejorar la comercialización y promover el consumo de fruta.

Las condiciones climáticas que atravesó el Alto Valle durante las últimas semanas encendieron una señal de alerta entre los productores frutícolas. La persistencia de las lluvias, la humedad y la falta de temperaturas adecuadas durante la etapa de floración generaron dificultades en la polinización y podrían traducirse en una cosecha con menor cantidad de fruta y una calidad más baja.

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Edgar Artero, productor de Fernández Oro, explicó que todavía es temprano para determinar con precisión el impacto que tendrá el fenómeno climático, aunque advirtió que las primeras perspectivas no son alentadoras. “Seguro que hay mucho menos fruta, mucho menos fruta y de menor calidad”, señaló.

Edgar Artero productor de Fernández Oro. Foto Daniela Luján para Cipo360

Uno de los principales problemas estuvo relacionado con la actividad de las abejas durante la floración. Según explicó Artero, la lluvia y la humedad impidieron que los insectos realizaran adecuadamente su tarea y también dificultaron el movimiento natural del polen. “Lo que no trabajó fue la abeja, el polen tampoco se pudo mover por la humedad y la lluvia. Estuvo todo en contra y justo en el momento de floración”, sostuvo.

Un desarrollo más lento

El productor también señaló que las bajas temperaturas están afectando actualmente el desarrollo de la fruta. En el caso de las manzanas, explicó que el crecimiento se encuentra retrasado porque las condiciones climáticas no acompañan.

“Se desarrolla poco porque el clima no acompaña, no hay temperatura, entonces va creciendo muy poco”, indicó Artero, quien consideró que todo apunta a “un año complicado” para la actividad.

El panorama también genera preocupación porque la temporada había comenzado con expectativas de una producción importante. Según Artero, la floración había sido muy buena y hacía pensar incluso en una posible “supercosecha”, pero las condiciones posteriores modificaron esas expectativas.

En cuanto a las peras, consideró que hasta el momento el impacto podría ser menor, aunque pidió esperar para conocer el resultado definitivo de la temporada.

El desafío de vender la fruta

Más allá de la cantidad que finalmente se pueda producir, Artero puso el foco en otro de los históricos problemas de la actividad: la comercialización.

“Yo creo que la fruticultura el gran problema que tiene es la comercialización”, afirmó. En ese sentido, planteó que el desafío será evitar que la fruta que logre producirse termine desperdiciada y lograr que llegue al consumidor a un precio accesible y en buenas condiciones.

El productor también consideró necesario impulsar el consumo interno de manzanas y propuso trabajar, entre otras alternativas, en la promoción de la fruta en las escuelas.

“Hay que empezar a darle la vuelta. No hay que quedarse quieto”, sostuvo Artero, quien cuestionó la falta de iniciativas dentro del sector y reclamó una mayor participación de las organizaciones productivas.

Según explicó, el consumo de manzana en Argentina habría descendido considerablemente en las últimas décadas, por lo que consideró que también existe una responsabilidad del propio sector para recuperar el mercado interno.

Un reclamo por la organización del sector

Artero también planteó cuestionamientos sobre el funcionamiento de las entidades que representan a los productores y pidió avanzar en una reorganización institucional.

En ese marco, sostuvo que existen cámaras con dificultades para funcionar y reclamó que se regularice la situación de las organizaciones productivas para poder afrontar los problemas que atraviesa la actividad.

Mientras tanto, el productor consideró que será necesario realizar gestiones ante las autoridades para analizar posibles medidas de acompañamiento al sector.

“Hay que empezar a hacer gestiones, a ver si esto lo podemos mejorar”, resumió Artero, mientras el clima mantiene en vilo a los productores del Alto Valle y obliga a esperar la evolución de los cultivos para dimensionar el impacto real de una temporada marcada por lluvias y temperaturas poco habituales para la región.

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