2026-10-30

Un adolescente pidió la revinculación con su hermano menor, en medio del divorcio de sus padres

El joven y su madre llegaron a un acuerdo para que puedan encontrarse dos veces por semana.

Una historia con un final (casi) feliz; digna de una serie de televisión. En el marco de la conflictiva separación familiar, un adolescente decidió mantener el vínculo con su hermano menor. Habían quedado en diferentes “veredas”: el más grande estaba viviendo con el padre; el más chico, con la mamá. Diálogo escaso o inexistente. Pero pudo más las ganas de estar tiempo juntos. Y por suerte, se le ocurrió recurrir al servicio de mediación que tiene el Poder Judicial.

 

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Luego de un encuentro que se realizó en la sede de Cipolletti, el joven y su madre pudieron ponerse de acuerdo para que los hermanos tengan su propio espacio. Ambas partes participaron del procedimiento con asesoramiento letrado de la defensa pública de mediación.

El objetivo buscado se cumplió y se establecieron las pautas para facilitar la revinculación. Los jóvenes se encontrarán dos veces por semana, los martes y domingos, en espacios públicos que las partes coordinarán con anticipación. También previó llamadas telefónicas cuatro días a la semana. De esta forma, el régimen combina momentos de encuentro personal con otras oportunidades de comunicación entre los hermanos.

Durante los tres primeros encuentros estará presente la madre. Después, el tiempo compartido se desarrollará entre ambos hermanos, sin la compañía del padre del hermano mayor, de acuerdo con lo establecido. Si por alguna circunstancia excepcional no se pudiera concretar una reunión, las partes deberán comunicarse previamente para reorganizarla.

 

Respetar la voluntad del menor

También se contempló la voluntad del niño en las conversaciones telefónicas. La madre asumió el compromiso de atender las llamadas y, si el niño no desea hablar en alguna ocasión, deberá informárselo a su hermano y señalarle cuándo podrá volver a comunicarse.

Además de acordar encuentros y comunicaciones, el hermano mayor y la madre del niño asumieron compromisos sobre su trato. Pactaron mantener una relación cordial y respetuosa en los asuntos relacionados con el régimen, y no trasladar al niño las diferencias o los conflictos que pudieran surgir entre las personas adultas.

La mediación fijó pautas específicas para la relación entre los hermanos y las partes ratificaron lo acordado con asesoramiento legal.

El procedimiento se desarrolló en el marco del servicio de Mediación del Poder Judicial, con la intervención de una mediadora oficial de su plantel y una comediadora. Ambas partes contaron con asesoramiento letrado de dos defensoras adjuntas especializadas en mediación.

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