2026-11-03

CORRUPCIÓN

Caso ANDIS: el jefe de seguridad de Nordelta irá a juicio por interferir allanamiento a los Kovalivker

La investigación por las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sumó una nueva definición judicial en una causa conectada a la principal.

En medio del agitado entramado judicial relacionado con la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), se suma un nuevo revés para una de las personas implicadas en la investigación por presuntas irregularidades. La jueza federal Sandra Arroyo Salgado ha tomado una decisión crucial al rechazar la solicitud de suspensión del juicio a prueba que había presentado Claudio Ariel De Vincentis, el jefe de seguridad de Nordelta.  De Vincentis enfrenta acusaciones serias, ya que habría intentado interferir en los allanamientos relacionados con la causa de los Kovalivker.

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La magistrada tomó su decisión tras un análisis minucioso de las acciones de De Vincentis, concluyendo que estas podrían estar encuadradas en una figura penal más severa de lo que inicialmente se consideraba. Según la jueza, las evidencias sugieren que su comportamiento no solo implicó un entorpecimiento judicial, sino que pudo elevarse al nivel de un encubrimiento doblemente agravado por la magnitud del delito en cuestión y su entonces condición como funcionario público.

Es crucial entender que Claudio Ariel De Vincentis, antes de su participación en Nordelta, era un comisario de la Policía Federal retirado. Sin embargo, la jueza Arroyo Salgado destacó que este retiro no eliminaba automáticamente su estado policial. La estipulación legal subraya que, aun sin estar en servicio activo, personal con esta categoría debe seguir contribuyendo a mantener el orden y la seguridad pública. En consecuencia, De Vincentis sigue atado a responsabilidades que se espera del personal retirado.

El contexto de esta medida judicial transforma significativamente el ámbito legal en el que De Vincentis deberá defenderse. En un inicio, De Vincentis estaba procesado por delitos que incluían desobediencia y el obstáculo de un acto funcional, resultando en una potencial pena de hasta tres años de prisión. No obstante, con las nuevas consideraciones, encarar un juicio ante un tribunal colegiado podría cambiar drásticamente el desenlace, potencialmente conduciendo a una condena de hasta seis años.

La postura de la defensa, encabezada por el abogado Guillermo Soares Gache, insiste en que las acciones de De Vincentis fueron malentendidas. Afirma que actuó en calidad de sus obligaciones laborales y que su interferencia no estorbó el procedimiento del allanamiento. Sin embargo, la investigación ha revelado todo lo contrario.

De hecho, De Vincentis habría implementado medidas para evitar que los empleados de Nordelta cooperaran plenamente con el operativo policial sin autorización específica, lo cual solo reafirma las sospechas sobre su accionar.

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