Los caudales de los ríos bajaron pero el deshielo se hace esperar
Luego del pico de crecida que tuvieron a principios de mes, los caudales de los ríos de la región volvieron a bajar en un 40 % por una menor demanda del sistema eléctrico nacional y la consiguiente disminución de la erogación desde las represas. El deshielo se hace esperar: las bajas temperaturas que se registran en la alta cordillera van a prolongar la situación hasta fines de diciembre y hay una mirada atenta desde la Autoridad de Cuencas.
Es que todos los embalses del sistema se encuentran prácticamente llenos, trabajando en la denominada “Franja de Operación Normal”, y se entiende que sería conveniente comenzar a generar electricidad para bajarlos un poco y poder absorber las nuevas masas hídricas que bajen por la cordillera.
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A principios de mes, desde la represa de Arroyito (la última ubicada sobre el río Limay), se estaban erogando 900 m3/segundo, mientras que esta semana estará turbinando hasta 520 m3/segundo. Por el Neuquén, de los 400 m3/segundo que se dejaban pasar por el dique compensador de El Chañar, bajaron a 300 m3/segundo.
Este descenso de los caudales impacta también en el río Negro en todo su extenso recorrido. Si hace dos semanas en su nacimiento llevaba 1.300 m/3, hoy está transportando cerca de 800 m/3.
Pero se prevé un cambio importante en los caudales a partir de los primeros días de diciembre, paralelo con una ola de temperaturas más altas que tendrán los grandes centros urbanos del litoral. En esa situación, los ríos volverán a la situación anterior: el Negro volverá al nivel de 1.300 m3. Habrá oscilaciones en los caudales que si bien no serán abruptos traerán sus consecuencias sobre las líneas de ribera y las corrientes de agua. Por eso se les pide a los navegantes, a los pescadores y a quienes asisten a las costas con fines recreativos, que tengan especial cuidado en esos momentos.
El cambio de las condiciones climáticas, con las mayores precipitaciones y nevadas que se siguen registrando en las nacientes en alta montaña, también trajeron una panorama favorable para el río Colorado. Si el año pasado hubo una disminución de cupo extrema y desde Casa de Piedra apenas se erogaban 15 m3/segundo, hoy respira con alivio. Es que la cantidad de agua acumulada le permite poner a disposición hasta 95 m3, seis veces más que lo que podían erogar a principios de año. Y el nivel del lago aumentó seis metros en estos meses.