2024-01-06

Imputan “por homicidio criminis causa” a los asesinos del comerciante de Costa Norte

El ministerio público fiscal presentó formalmente los cargos contra Jean Paul Juarez y Aron Lopez, detenidos ayer a la mañana por la policía provincial y los acusó de “homicidio criminis causa” del comerciante Franco Lagos. El hecho ocurrió el 25 de octubre por la noche, y obedecía a un plan para robarle una suma estimada en 600.000 pesos que guardaba para el pago a sus proveedores.

 

La pena para este delito es la de prisión perpetua y si se avanza en este sentido deberá ser analizado por un jurado popular.

 

La jueza de Garantías de feria, María Agustina Bagniole aceptó la calificación legal propuesta por la fiscalía y dio por formulados los cargos.

 

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Según la acusación fiscal, Juárez y López, junto a un menor de edad, llegaron a bordo del taxi que manejaba Mauro Sepúlveda, quien ya estaba detenido e imputado como “partícipe necesario” del crimen. El otro integrante de la banda es un menor (considerado por el momento como “no imputable”), y solamene fue identificado por sus iniciales: AM. Permanece prófugo y hay una orden de retención.

 

Los tres delincuentes, vestidos con ropa negra, encapuchados y armados con escopetas de fabricación casera, irrumpieron violentamente en la despensa “Titín”, tomaron como rehenes a un cliente, Sergio Moraga, y su hija; a la mujer de Lagos, Gisela, y sus dos hijas; y le exigieron el dinero.

 

Antes de retirarse, le descerrajaron a la cabeza desde muy corta distancia con la finalidad de que no pudiera acusarlos y lo que dio pie al agravamiento de la calificación del crimen. Se trata de un homicidio realizado para encubrir otro delito. Los tres salieron corriendo hasta el taxi donde los esperaba Sepúlveda y huyeron lo más rápidamente posible.

 

Los fiscales Juan Pablo Escalada y Martín Pezzetta fueron detallando los testimonios y las pericias que sostienen la investigación contra los acusados. Según la teoría que formuló la acusación, Sepúlveda estaba relacionado con Juárez y López y se movilizaban en el mundillo del narcomenudeo.

 

Son gente pesada y tengo miedo de lo que pueda pasarma a mí o a mi familia”, comentó Cristian Cerda, un testigo que los vio ese día dando vueltas por el barrio en el taxi. Hay otro vecino que vieron la escena del vehículo y las tres personas que llegan corriendo: Gustavo Torres había salido para esperar a su suegra que llegaba en colectivo.

 

Escalada relató también las pericias que se realizaron en el taxi, un Renault Logan, en el que se halló una huella digital de López. Otro elemento clave fue el rastreo del celular robado a Sergio Moraga. Lejos de apagarlo en el momento, el teléfono fue impactando en distintas antenas.

 

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En el cotejo que realizó la Oficina Técnico Científica del Poder Judicial, se detectó las coincidencias con el de López desde el momento del crimen (entre las 21.35 y 21.45 del 25 de octubre), y las 22 del día siguiente, cuando finalmente fue apagado.

 

Por su parte, el abogado de los acusados, Michel Rischmann, sostuvo la inocencia de Juárez y López y puso la mira en el testigo Cerda, quien había tenido un entredicho con la víctima y que, según su alegato, podía ser el primer sospechoso del caso. También cuestionó algunas pericias y sostuvo que “no hay prueba científica” que vincule a sus clientes con el hecho sino “simples indicios”.

 

Rischmann también cuestionó la calificación de “homicidio criminis causa”, porque ocurrió mientras se producía el atraco. “No encuadra en esa figura; en el peor de los casos es un homicidio en ocasión de robo”, recalcó, que es una figura mucho más indulgente que la anterior. De prisión perpetua, a una pena posible de 10 a 25 años.

 

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