Polémica: por qué la causa Otoño no se investigó como un femicidio
Desde organizaciones feministas de la región y el país se suele caracterizar al asesinato de la adolescente Otoño Uriarte como un “femicidio”, y cuestionan a la justicia por no haber impulsado la causa desde esa perspectiva. La cuestión volvió a repercusión a partir de las afirmaciones del presidente Javier Milei.
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Desde el púlpito del Foro Económico de Davos, anunció que su gobierno buscará la derogación del Código Penal de la figura del “femicidio” como agravante. Más tarde, su ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, ratificó la decisión del oficialismo.
La postura generó polémicas y el rechazo de colectivos feministas y de colegios de abogados. La reforma que incluyó al “femicidio” agravó las penas a quienes asesinaran a una mujer en un contexto de violencia de género y abuso. Dos situaciones que también estuvieron en la causa Otoño Uriarte: la adolescente fue secuestrada, sometida a violencia sexual y asesinada.
Pero la causa se denominó “secuestro, violación y muerte” de la joven de Fernández Oro. ¿Por qué en ningún momento se incluyó la figura del femicidio? La respuesta es simple: porque cuando se produjo el crimen, todavía no figuraba en el Código Penal.
La adolescente tenía 16 años cuando fue secuestrada en una calle de Fernández Oro. Era el 23 de octubre de 2006. Desde entonces, su familia espera justicia. Foto: archivo.
Otoño fue secuestrada el 23 de octubre de 2006, y su cuerpo se encontró el 26 de abril de 2007. La figura del “femicidio” se aprobó en noviembre de 2012. Varios hechos habían impactado fuertemente en la conciencia social, por lo que el Congreso sancionó por unanimidad los cambios. Desde ese momento, se pena con “prisión perpetua” cuando el crimen se cometido contra una mujer, “perpetrado por un hombre y mediare violencia de género”.
También se incorporó un nuevo inciso, estipulando prisión perpetua para quien asesine a alguien “con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la que se mantiene o ha mantenido una relación”.
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La desaparición y muerte de Otoño fue anterior a la reforma y un principio jurídico establece que no se puede legislar retroactivamente. Pero sí hubo cambios en la forma de encarar la investigación: el procurador general de Río Negro, Jorge Crespo, determinó que debía contemplarse con “una perspectiva de género”. Por eso se puso al frente a una fiscal mujer, Teresa Giuffrida.