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25/05/2026

Triple crimen: "Pequeño J" declaró no haber participado y pidió disculpas a las familias de las víctimas

El imputado amplió su declaración y aseguró no haber estado presente en el momentos de los asesinatos.

En un caso que sigue conmocionando a la comunidad de Florencio Varela, Tony Jenzel Valverde Victoriano, conocido públicamente como "Pequeño J", uno de los acusados clave por el fuerte y brutal triple crimen de esta localidad, ha decidido ampliar su testimonio bajo juramento y una vez más niega firmemente cualquier involucramiento directo en el sangriento episodio. Los asesinatos que acabaron con las jóvenes vidas de Brenda del Castillo, Lara Gutiérrez y Morena Verdi siguen rodeados de un aura de misterio.

Valverde Victoriano presentó su versión de los hechos ante el juez federal Jorge Rodríguez durante una extensa sesión, en la que se preocupó por enfatizar su aparente desconocimiento del horrendo plan criminal. "Pequeño J" aclara que su única razón para acudir a ese lugar en la evidentemente fatídica noche se resumía a ser un mero espectador involuntario, enviado a la residencia para "marcar presencia".

Actualmente recluido en el Complejo Penitenciario de Marcos Paz, Valverde sostuvo ante el magistrado que su llegada a la casa, lugar de la tragedia, fue ordenada por Miguel Ángel Villanueva Silva, otro de los pesados en el expediente policial. Afirma haber alcanzado la propiedad la noche del 18 de septiembre de 2025, donde, según se defiende, se dio al cansancio del día y no vio ni oyó nada relacionado a los crímenes posteriores.

Uno de los momentos cruciales de su testimonio fue cuando "Pequeño J" relató cómo alrededor de las seis de la mañana fue abruptamente sacudido de su sueño por Matías Agustín Ozorio acompañado de otro individuo, ambos visiblemente alterados, mojados hasta los huesos y con restos de tierra en sus zapatos. Según su versión, estos compañeros le confiaron un arma, una considerable cantidad de municiones y una abultada suma de 50 mil pesos con el mandato de resguardarlas por instrucciones de Villanueva Silva.

Con insistencia, Valverde defendió ante el estrado que jamás tuvo participación activa en los sucesos macabros y que carecía completamente de información previa sobre lo que allí acontecería. El imputado se refiró también a un enigmático personaje apodado “Gordo”, de quien dijo no saber verdadera identidad pero que apuntó que tenía peso dentro del grupo por ser considerado confiable. Respecto a sus vínculos con otros acusados tales como Iara Daniela Ibarra y Celeste Magalí González Guerrero, Persiguió minimizar el tenor de sus relaciones afirmando que estas solo existieron por motivos laborales ocasionales indivisibles de su entorno agitado.

La declaración también puso en relieve su desordenada fuga tras salir a la luz los hallazgos de los cadavéricos cuerpos. Valverde Victoriano reconoció su presurosa huida hacia países limítrofes como Bolivia y después llegendaría a Perú. Precisamente en este último, fue capturado nada menos que siete meses más tarde mientras planeaba un nuevo desplazamiento ocultándose hábilmente en un camión en la localidad costeña de Pucusana. Este escurridizo escape terminó por atraparle nuevamente para ser traído de regreso a Argentina enfrentando así la seberidad de la ley.

Antes de cerrar sus palabras frente a la Justicia, no perdió tiempo en ahondar en el dolor humano, pidiendo perdón a las familias de quienes sufrió la tragedia mortal y destacando un sentimiento compartido de padecimiento al perder seres queridos. “Siento lo que le hicieron esos sujetos, me duele”, exclamó refiriéndose a la pérdida mientras echaba en cara también a su perdida personal reconociendo haber lidiado con la muerte de su propio padre; compartir así ese inevitable vacío que deja la desaparición de un hijo.