Muerte del caballito de las terapias: prisión en suspenso y una justicia “con sabor a poco”

“La justicia actuó; pero pagar el asesino, paga poco”, fue la dolorida reflexión del presidente de la institución. El imputado fue condenado por “abigeato agravado”.

23 mayo, 2026

La condena, de ejecución en suspenso, causó malestar y angustia entre los integrantes de la Asociación. Foto: archivo.
La condena, de ejecución en suspenso, causó malestar y angustia entre los integrantes de la Asociación. Foto: archivo.

El delincuente que robó y sacrificó a Carlitos, el caballo de las terapias que paseaba a niños discapacitados, fue condenado a dos años y seis meses de ejecución en suspenso. La sentencia no cayó bien en la institución “Kawell Anay”, de Catriel, propietaria del animal y dedicada a trabajar con chicos y adolescentes.

 

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Justicia con sabor a poco pero lo que pudimos hacer”, reflexionó con una dosis de amargura su presidente, Sergio Retamales. “Se dictó sentencia... y se hace tan difícil hablar, sigue en mi estómago esa opresión y este nudo en la garganta. Tenemos que sanar...nos lo merecemos”, agregó en sus redes sociales.

También apuntó que “la justicia actuó”, pero “pagar el asesino, paga poco. Dos años y medio de condena en suspenso y pautas de conducta que son un chiste”.

Durante un juicio abreviado, Juan Ceferino Coronado aceptó haber robado y faenado al animal. La justicia dictaminó una condena de dos años y seis meses de prisión de ejecución en suspenso, con costas.

 

Carlitos era el caballito preferido de los niños y adolescentes. Lo robaron y lo faenaron. Tristeza infinita. Foto: archivo.

 

Además, durante los próximos dos años no podrá acercarse a menos de 300 metros del predio donde funciona la Asociación Civil Kawell Anay, ubicado a la vera de la Ruta 151 en Catriel.

Entre otras pautas de conducta, Coronado deberá “fijar domicilio y no ausentarse sin dar aviso, no cometer nuevos hechos delictivos, abstenerse de consumir en exceso bebidas alcohólicas o estupefacientes en la vía pública”. También deberá presentarse cada dos meses en el Destacamento Policial de Sargento Vidal y someterse al control del Instituto de Asistencia a Presos y Liberados, que deberá remitir informes periódicos.

 

El robo con fines de faena

El hecho ocurrió el 2 de julio alrededor de las 15:45. Coronado, junto a otro hombre, se dirigieron al predio de “Kawell Anay”, sustrajeron a Carlitos – un caballo petiso que era utiliza en las terapias de rehabilitación -, lo trasladaron al lugar donde residía el imputado, lo sacrificaron y depostaron.

Luego, intentaron ocultar los restos, cocinaron parte de la carne y guardaron otra porción en un freezer.

La acusación se apoyó en un video de una cámara de seguridad que captó al imputado y a otro hombre llevando al caballo. Al observar las filmaciones, el presidente de la Asociación Kawell Anay, víctima y querellante en el caso, reconoció al imputado, lo que desencadenó una investigación y un allanamiento en su vivienda.

En el allanamiento se encontraron restos del animal y carne de potro, identificados por el querellante como pertenecientes a Carlitos. Las vísceras y el cuero del caballo habían sido ocultados o enterrados.