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22/05/2026

El riesgo de contratar por redes: alquilaron una casa dos veces y ni siquiera eran los dueños

La maniobra se urdió mediante publicaciones en Facebook y luego a través de mensajes por Whatsapp.
Los estafadores tienen una nueva modalidad: ofrecer el alquiler de viviendas que están en manos de inmobiliarias. Por eso recomiendan no alquilar sin ver antes la propiedad. Foto: archivo.
Los estafadores tienen una nueva modalidad: ofrecer el alquiler de viviendas que están en manos de inmobiliarias. Por eso recomiendan no alquilar sin ver antes la propiedad. Foto: archivo.

Una mujer fue condenada por recibir de manera irregular los montos destinados a señar el alquiler de una vivienda en Fernández Oro, que no era propia ni de los audaces autores de la maniobra. En un juicio abreviado, en el que reconoció haber participado del hecho, recibió una pena de ejecución condicional y presentarse ante el organismo de control de la pena en forma periódica.

 

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La vivienda en cuestión, ubicada sobre la calle Mariano Moreno de Fernández Oro, estaba siendo ofrecida en alquiler, pero por una inmobiliaria que no tenía nada que ver con esta gente. Pero eso sí: idearon un efectivo mecanismo para hacerse pasar por representantes de los propietarios y así pedir los adelantos. En un caso, fue de 620.000 pesos; en otro, de 540.000 pesos.

Los damnificados necesitaban alquilar una vivienda y se tentaron con un aviso que vieron en Facebook. Luego del primer contacto, la negociación siguió mediante mensajes de whatsapp. El responsable de la operación no fue identificado: operaba con un nombre supuesto a través de varios perfiles truchos. Y hasta utilizó una copia de un DNI, supuestamente del dueño, para darle un aire de “seriedad” al asunto”.

Así fue como los estafados aceptaron realizar las transferencias de dinero a la mujer, que es quien finalmente fue llevada a juicio. La sentencia la condenó como partícipe necesaria porque recibió las transferencias en su cuenta y luego derivó el dinero a otras cuentas.

La maniobra se descubrió cuando los interesados fueron hasta el domicilio anunciado para avanzar con el supuesto alquiler. Allí constataron que no existía una oferta particular. El inmueble pertenecía a una inmobiliaria y otras personas también llegaron con la misma expectativa. Después de ese momento, el contacto de WhatsApp dejó de responder.