HERENCIA
La pelea entre Zulma Faiad y Daniela Guerrero sigue latente: ¿qué condiciones puso para repartir la herencia?
A pesar de que la pandemia de Covid-19 transformó la dinámica social a nivel mundial, también tuvo impactos personales significativos que permean hasta la actualidad. Uno de esos episodios se hizo evidente tras el fallecimiento en 2022 de Daniel Guerrero, reconocido conductor y locutor, cuyas disposiciones testamentarias reavivaron tensiones familiares largamente soterradas. El núcleo de la controversia se centra entre Zulma Faiad, figura pública de renombre y madre de los hijos del conductor, y Daniela Guerrero, su hija, quienes se encuentran enfrascadas en una disputa respecto a la división de la herencia de éste. El suceso marcado como centro del conflicto fue que en el testamento, Guerrero había favorecido a otra de sus hijas, Eleonora, por sobre el resto, estipulación de la que Zulma Faiad se mostró defensora. Daniela, sintiéndose desplazada, no tardó en expresar su descontento, escalando así la situación a dominios públicos y convirtiendo lo que debería ser un asunto privado en parte de la caída libre de las verdades compartidas por los medios.
Zulma Faiad, visiblemente contundente en sus planteamientos, ha mantenido por años a su hija bloqueada de las redes sociales. La figura pública ha declarado que los asuntos familiares no deben dirimirse ni en redes sociales ni frente a las cámaras; sus deseos son claros: el contacto con sus hijos debe ser en un entorno más familiar e íntimo. Durante una reciente aparición en el programa 'Intrusos', Faiad reafirmó su determinación al recusar el uso de las pantallas para cualquier tipo de reconciliación familiar. "Hace años está bloqueada "dijo”, pero al final pasa que ella es como un sinfín, arranca y después vuelve”.
A lo largo del tiempo, la controversia familiar Faiad-Guerrero ha ido recabando interés mediático debido a las reactivaciones periódicas propiciadas tanto por el entorno del entretenimiento como por la evolución de sus disputas internas. En encuentros recientes, se inquirió a Faiad acerca de la posibilidad de reunirse con su hija para sanar estas heridas latentes. Pese a la postura que han asumido ambas en esta pugna, Zulma se mostró inclinada a retomar el contacto personal: "La vida es tan corta 'dijo filosóficamente', a mí me pasó volando. Hay que ocupar el tiempo en otras cosas, en querer al otro”. Su llamada a la reconciliación, sin embargo, permanece sujeta a ciertas condiciones, el mutuo encuentro cara a cara, el intento honesto de resolver las diferencias en aras de nacer una relación renovada.
Si bien la crítica de Faiad hacia la naturaleza pública que este conflicto ha tomado es evidente, su declaración pone de relieve el asunto central del amor y la reconciliación frente a los desacuerdos personales. Los obstáculos que continúan impidiendo esta reunión fracasan en nombre de la privacidad que ella defiende. Cuando se le ofertó extender un mensaje de paz a su hija a través del programa televisivo, una vez más, Faiad aseveró su voluntad de mantener el diálogo directo entre madre e hija: "No, no 'se negó rotundamente', yo por redes no hablo con mis hijas. Tampoco por acá”.
Lo expuesto revela, entonces, que aún persisten elementos intransigentes y diferenciadores. En un mundo donde la mediación puede parecer el camino emocional difícil, Faiad deja en claro que Daniela entiende profundamente lo que debería ocurrir para comenzar este proceso de paz cauteloso. “Lo que me gustaría ella ya lo sabe”, enfatiza Zulma, posicionando la esperada reconciliación en un entendimiento tácito sembrado en ambos corazones. Sólo el tiempo dirá si las grietas podrán convertirse en puentes justificando así una nueva conexión intrafamiliar, salvaguardada del escrutinio público.