FAMILIA
La tierna dedicatoria de Margarita a su padre, Adrián Suar, por su cumpleaños
El martes 25 de marzo adoptó un matiz especial para Adrián Suar, al celebrar su cumpleaños número 57. Este ícono del espectáculo argentino se ha ganado el aprecio de muchos a lo largo de su carrera, y esas muestras de cariño se hicieron patentes durante su cumpleaños. Sin embargo, fue Margarita, la hija que comparte con Griselda Siciliani, quien hizo el homenaje más conmovedor y personal.
Nacida de una relación entre Siciliani y Suar, Margarita comenzó a hacerse notar en las redes sociales a la temprana edad de 12 años, adentrándose en un mundo donde su padre es figura prominente. Para conmemorar esta fecha tan importante, Margarita eligió minuciosamente una imagen que resumiera el amor que la une a su padre. Optó por una fotografía antigua: en ella, se ve a una Margarita bebé reposando entre almohadones, mientras Adrián, en un ambiente cotidiano, parece compartir un instante de televisión con su pequeña, con el control remoto amigablemente cerca.
Este gesto visual se amplificó con un mensaje que resonó en la intimidad de la relación: "Feliz cumple, papá. Te amo. Sos el mejor", palabras que lograron apreciar a su destinatario. Con una sencillez cristalina, el actor y productor correspondió: "Te amo, hija".
Esa efusividad emocional que define la relación entre Margarita y su padre es algo ardientemente compartido por su madre, Griselda Siciliani. Hace algunas semanas, al ofrecer declaraciones, Griselda detalló que su hija está imbuida en el oficio actoral de sus padres, opinando sobre producciones con un juicio sorprendentemente maduro para su edad. En especial, Margarita mostró fascinación con 'Envidiosa', demostrando una perspicacia crítica acerca de la narrativa desde su aún corta perspectiva de vida.
Pese a desenvolverse en una familia estrechamente relacionada con las artes escénicas, la verdadera pasión de Margarita parece ser otro tipo de expresión: la danza. "Es una bailarina apasionada", revela Siciliani. Desde hace tiempo, la joven M argarita dedica largos ratos a perfeccionar su arte, con la vista siempre fija en las clases de danza a las que asiste sin excepción.