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ENTREVISTA

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09/06/2026

Nahir Galarza confesó la verdad más oculta de su polémico juicio: “Me hicieron...”

Nahir Galarza descolocó al lanzar una confesión sobre su juicio: “Me hicieron decir que...”

Nahir Galarza, una de las figuras más controversiales del sistema judicial argentino en los últimos años, ha vuelto a la palestra pública con una revelación que sacude las bases de uno de los juicios más mediáticos del país. Desde la fría reclusión del penal de Entre Ríos, donde cumple su condena de prisión perpetua por el asesinato de Fernando Pastorizzo, Galarza se abrió en una entrevista que mucho han calificado como inquietante tanto por el tono como por las nuevas declaraciones que ha hecho.

En diálogo con los periodistas Nati Jota y Paulo Kablan, destacados por su enfoque incisivo y aguda pericia para desentrañar factores ocultos, Galarza brindó su relato sobre las fatídicas horas que siguieron al crimen, que ahora ve con otros ojos. La conversación, como era de esperarse, estuvo marcada por una serie de repreguntas ávidas de respuestas precisas y silencios que hablaban más de lo que cualquier palabra podría abarcar. Entre las intrincadas narrativas de aquella fatídica noche de 2017, Nahir Galarza intenta dar cuenta de lo complejo de aquel instante de vida y muerte, concediendo finalmente que su consciencia de joven no estaba a la altura de la gravedad de lo ocurrido.



La afirmación que más ha resonado en el ámbito público fue su representación sobre el rol que jugó su primer abogado defensor. Galarza sorprendió al relatar que sintió el peso de ser manipulada, arrojada a un escenario judicial sin previa preparación y con una indicación tajante: asimismo reveló que no hubo ni remedo de estrategia legal discutido anteriormente."No me dijeron nada hasta que llegamos al frente del fiscal", exclamó Galarza añadiendo que en aquel momento, enfrentada al legalismo del interogatorio inicial, "él simplemente me instruyó que dijera que yo había sido". Profunda caló esta revelación, socavando una vez más los cimientos de un caso que ya tenía sus fisuras.

Continuamente, Nahir describió una atmosfera caótica durante sus primeras interacciones con las autoridades, en la que, asegura no estaba mentalmente equiparada para comprender la seriedad de la secuencia que la había llevado allí. “Estaba absolutamente fuera de mí misma, incapaz mentalmente de reaccionar”, relata, arrojando luz sobre un estado de conmoción del que, al parecer, nunca se recuperó lo suficiente como para entender las repercusiones inmediatas de sus acciones.



Curiosamente, a pesar de su crítica a la arquitectura del proceso judicial que transitó, incluida la ausencia de interrogaciones relevantes sobre cuestiones como saber manejar un arma, Nahir Galarza no eludió su actuación esencial al final de todo, "No estoy excenta de mi responsabilidad, en última instancia lo que dije aquel día continua siendo mi propiedad", declaraba la acusada al tiempo que reflexionaba sobre el progreso del tiempo y su influencia formativa en el entendimiento retrospectivo sobre el catálogo de sucesos que derivaron en una tragedia. "Del tiempo he aprendido," termina por evocar, haciendo una pausa. "Ya sé lo que pasó aquella noche, entonces no", confesiones que proyectan impresiones de verdad con el distanciamiento nevado que propicia la acumulación de sabidurías tardías.

Entre el hálito asfixiante de un evento tan perturbador y la sencilla plática sobre sus implicaciones no cambiadas respecto a su pena impuesta, Nahir Galarza ha sacudido el tambaleante estado de un caso que quizá nunca logre encontrar descanso ni evacuar el duelo encerrado.

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