Femicidio de Silvia Cabañares: cuál es el verdadero perfil del acusado por su muerte
Gonzalo Damián Segovia vive en el sector de las “33 hectáreas” en Las Perlas, trabaja en una constructora y está acusado de ser uno de los autores del violento femicidio de Silvia Cabañares. Golpes en la cabeza con un objeto contundente, heridas profundas con una botella rota en la cara y el cuello – una de las cuales le seccionó la yugular -, 17 puñaladas en el torso, espaldas y muslos. La descripción forense no puede ser más gráfica para describir los últimos minutos de la mujer.
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Luego de un año y medio de investigaciones, la fiscalía logró ubicar a quien considera el responsable por la muerte de la mujer. Segovia, de 29 años, se sentó en el banquillo de los acusados, miró a la jueza Sonia Martín, y luciendo un tanto confundido solo atinó a decir: “no se por qué estoy acá, no entiendo nada”.
En ese momento todavía vestía la ropa que se había puesto el día anterior, cuando se preparaba para salir a su trabajo. Una comisión policial llegó hasta su casa para detenerlo. En forma paralela, se realizaban otros dos allanamientos: uno, en la vivienda que está construyendo en un asentamiento del mismo Las Perlas, donde piensa instalarse con su pareja y su hija. Otro, en el domicilio donde vivía el 25 de agosto de 2023, el día previo a la muerte de Silvia, en Neuquén capital.
Su defensor, Mariano Brage - un abogado particular -, descalificó el trabajo de la fiscalía: “no han encontrado al verdadero responsable del crimen” de la mujer, y “salieron a buscar a alguien para exponerlo”, enfatizó. Lo describió “como un hombre de trabajo y de familia, que tiene un gran concepto en la empresa constructora donde trabaja. Y no tiene antecedentes judiciales”.
Para su defensor, Segovia es un "trabajador y padre de familia" que el día del crimen solo iba a visitar a su novia en Las Perlas. Foto: archivo.
Según su relato, hace varios años que Segovia trabaja en ese lugar, especializándose en la “construcción en seco”. Y cuando se produjo el femicidio de Cabañares estaba “empezando una relación con quien hoy es su compañera y madre de su hija. Y con quien piensa irse a vivir a la casa que está construyendo”.
Las pericias telefónicas presentadas por la fiscalía fueron impactantes: se estudiaron 120.000 registros de celulares que estuvieron activos en los horarios en que se vio por última vez a Silvia Cabañares con vida, a las 0.36 del 23 de agosto de 2023, y el momento probable de su muerte, las 4 de la madrugada de ese mismo día. Y en las antenas que cubren ese radio: la esquina de Chocón y Linares, cerca del Balneario municipal de Neuquén; y el basural de Las Perlas.
Según la fiscalía, en todo ese recorrido y en ese horario hubo un único teléfono activo todo el tiempo: el de Segovia. Para la defensa, se trata de un error: “iba a verse con su novia después de un día de trabajo”, sostuvo Brage.
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El fiscal del caso, Germán Pezzetta, fue el encargado de responder: “ese día, los celulares de Segovia y de su novia no se “emparejaron”, no estuvieron al mismo tiempo en el mismo lugar”, reveló.
Y para consolidar la teoría presentada, reveló que durante los allanamientos realizados en las viviendas donde estuvo Segovia se secuestró una gran cantidad de armas de grueso calibre: una escopeta calibre 14; dos revólveres, uno de calibre 38 y otro 44; y una pistola 9 mm. Además se encontraron cinco cuchillos.
“Indicios de que Segovia tenía una doble vida. Durante la mañana, un trabajador responsable; pero después, un sujeto que tenia un entorno que lo vinculan con la venta de estupefacientes”, entatizó el fiscal.
¿Cuál el verdadero perfil de Gonzálo Segovia? ¿El del pacífico trabajador y padre de familia, que trazó la defensa? ¿O el sujeto vinculado a una red de “transas” y narcos, como insinuó la fiscalía?
La fiscalía tendrá cuatro meses de plazo para terminar la investigación y desarrollar una acusación con vistas a un juicio que, de concretarse, será a través de un jurado popular.