El obispo Benna del Alto Valle ofició su última misa y fue acompañado por cientos de fieles hasta la Catedral
El obispo Alejandro Pablo Benna ofició este sábado su última misa en Roca, en el contexto de la celebración de Corpus Christi. La ceremonia reunió a más de 300 personas en las calles céntricas de la ciudad, donde se realizó una procesión que concluyó frente a la parroquia Nuestra Señora del Carmen. Allí, el obispo recibió la custodia —una pieza de orfebrería sagrada que porta la hostia consagrada— y la elevó ante los fieles en uno de los momentos más solemnes de la jornada.
Fue la despedida pública de Benna, antes de asumir como obispo de la diócesis de Morón, en la provincia de Buenos Aires, tras más de 3 años de servicio pastoral junto a la comunidad del Alto Valle.
Benna había sido designado en diciembre de 2021 como obispo del Alto Valle de Río Negro, en reemplazo de Marcelo Cuenca. Desde entonces, encabezó celebraciones en distintas ciudades de la región, construyó un vínculo de cercanía con las familias, las parroquias y los movimientos eclesiales, y mantuvo un perfil pastoral activo. Su traslado fue confirmado por el Vaticano semanas atrás, y hasta el momento no se conoce quién será su sucesor en la diócesis local, que permanece vacante.
La misa principal se celebró en la Unidad Penal Federal N°5, ubicada en Palacios y Buenos Aires. Durante la caminata religiosa, al frente del recorrido se destacó la presencia de Héctor Carlos Vecchi, primer laico rionegrino en ser ordenado como diácono permanente, en el año 2013.
La misa de este sábado coincidió con la festividad de Corpus Christi, una de las fechas más significativas del calendario católico, que conmemora la presencia real de Jesucristo en la eucaristía. La procesión fue acompañada por representantes de distintas comunidades parroquiales, jóvenes, catequistas, agentes pastorales y vecinos que se sumaron al paso del Santísimo Sacramento por las calles.
Entre aplausos, cánticos y momentos de recogimiento, la comunidad despidió al obispo Benna en lo que fue su última misa como referente pastoral del Alto Valle. Los rostros emocionados, los pañuelos en alto y los abrazos entre feligreses marcaron el tono de una despedida que fue también un agradecimiento colectivo.