El genio de Allen que descubrió en la Antártida cómo los microorganismos producen agua y energía
Elio Maximiliano Ortiz nació en Allen hace 41 años y es doctor en Ingeniería Genética por la UBA. Su camino no fue fácil: “Tuve que renunciar a muchas cosas, pero sabía que estudiar me iba a abrir las puertas del mundo”, aseguró desde Estados Unidos, donde actualmente trabaja como investigador en la Universidad de Clemson.
Su vida cambió gracias a la educación pública. Se formó en la Universidad Nacional de Misiones y luego en la Universidad de Buenos Aires. Trabajó en el INTA, fue becario del Conicet y, tras los recortes a la ciencia, migró primero a Sudáfrica y luego a EE.UU. “Mi cerebro y yo nos decidimos fugarnos”, resumió con ironía.
En una entrevista con el periodista Pablo Montanaro, publicada por el portal Mejor Informado, Ortiz detalló el descubrimiento que lo llevó al reconocimiento internacional: en la Antártida identificó una estrategia inédita de supervivencia en bacterias, capaces de generar agua y energía a partir de gases atmosféricos como el hidrógeno. Un hallazgo con impacto global y que hoy lo vincula con investigaciones de la NASA. “Antes se buscaba agua como indicio de vida; ahora sabemos que también hay que buscar gases”, explicó.
Por este avance fue declarado Ciudadano Ilustre de Allen. A pesar del reconocimiento, no olvida sus raíces ni el esfuerzo familiar. “Mi viejo no terminó la primaria, pero me enseñó a pelearla. Soy el primer universitario de la familia”, contó con emoción. “Pasaba hambre y me mandaba lo que podía para que yo pudiera seguir”.
Hoy, desde Carolina del Sur, el científico allense trabaja en proyectos vinculados a medicina, ambiente y alimentación. “La universidad pública me cambió la vida”, afirma. Y deja un mensaje claro: apostar por la ciencia es apostar por el futuro.