EXIGENCIAS
Julieta Prandi estableció requisitos específicos tras su descompensación en el juicio con su ex
En el marco de un juicio cargado de tensión emocional y expectativa mediática, Julieta Prandi, reconocida modelo y actriz, ha solicitado mayores medidas de seguridad tras sufrir una preocupante descompensación en el Tribunal Nº 2 de Campana. Este episodio tuvo lugar durante uno de los momentos más decisivos del proceso judicial que la enfrenta a su ex pareja, Claudio Contardi, padre de sus hijos, quien ha sido denunciado por graves acusaciones.
El drama se desencadenó en la última audiencia con la artista sintiéndose mal mientras escuchaba los alegatos finales presentados por la defensa del acusado. Ante este panorama, Julieta Prandi tuvo que ser atendida de urgencia, y abandonó el recinto judicial escoltada por las fuerzas de seguridad hasta su hogar. Este traslado fue gestionado por su abogado, Javier Baños, que, en colaboración con Fernando Burlando, ha tomado la batuta del equipo legal de Prandi en esta compleja causa.
Con la lectura de la sentencia definitiva prevista para el miércoles 13 de agosto, el equipo de Prandi ha solicitado medidas adicionales ante las preocupaciones latentes de nuevas represalias contra la modelo. Entre ellas, se incluyen la protección policial continua que la acompañará hasta que se emita el veredicto. El temor de Prandi no es infundado, ya que en declaraciones públicas ha compartido detalles sobre intimidaciones previas, incluidas amenazas que sobrepasan lo común - como palomas sin cabeza dejadas en su hogar - subrayando así la sensación de riesgo con la que ha estado conviviendo.
Julieta Prandi también ha hablado con valentía sobre las penas solicitadas para su exmarido, destacando la petición de una sentencia de 50 años por parte de su defensa legal, y de 20 por parte del fiscal. "Esperamos que el tribunal esté a la altura", indicó Prandi en sus declaraciones, añadiendo la carga emocional que conlleva este juicio, confesando que, para ella, la jornada de la sentencia podría ser uno de los momentos cruciales de su vida.
A pesar de ser objeto de un entorno hostil, Julieta ha declarado públicamente que no va a permitir que el miedo la paralice. Es así como enfrenta la realidad con energía combativa, llevando consigo un botón antipánico, esperando la intervención de las fuerzas de seguridad cada vez que sea necesario, y consciente de los desafíos que implica enfrentarse a un acusado que continúa en libertad mientras se desarrolla el proceso. La complejidad de este caso no solo subraya una travesía judicial, sino también un relato donde la seguridad personal y el temple emocional juegan roles fundamentales en la vida de la actriz.