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DENUNCIA

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07/08/2025

Julieta Prandi apuntó contra Claudio Contardi por demorar el juicio y reveló la posible condena

Julieta Prandi estalló de bronca contra su ex por postergar el juicio y expuso cuánto le darán de prisión

En un marco de alta tensión y emociones a flor de piel, Julieta Prandi ha acaparado las miradas y oídos atentos de la opinión pública en su nueva confrontación judicial con su exmarido, Claudio Contardi. Acuda ahora a la sala del Tribunal de Campana, la actriz y modelo testifica en un juicio que suena como un compendio de acusaciones que ella ha lanzado contra la figura de su antiguo compañero de vida. Los cargos no son menores: abuso sexual reiterado con acceso carnal y violencia de género agravada. Todo ello aderezado por el añadido de los daños emocionales tan profundos que alteran la salud mental de Prandi.

El panorama en la sala no puede ser descrito de otra manera que como impactante. Por motivos de seguridad y por estar envueltos en un proceso legal en crudísima distancia, Julieta y Contardi están divididos por un simple biombo, una barrera física que simboliza todo el amargo abismo que una historia de supuesta violencia ha logrado cavar entre ellos. Claudio Contardi ha intentado, como último recurso a través de su abogado, posponer el juicio presentado la moción de la inexistencia de un jurado popular que le explique sus derechos. Pero Julieta Prandi se muestra infatigable -y no duda en remarcar- "Acá el abuso es lo que está en juicio”, viajando a los momentos más oscuros y dolorosos de su pasado para contar su verdad.



En el relato de Prandi emergen frases contundentes que paralizan a la sala: recuerdos que encierran el vacío oscuro de un sufrimiento prolongado y silencioso. "Si me mataba me hacía un favor" lanzó, dejando consternados a los presentes. Con esas palabras intenta ilustrar la brutalidad y emergencia de su solicitud de justicia. Más allá de lo material o económico, evita caleidoscopios y esquiva rodeos: "Me robaron años de vida", afirma concisa. Su propósito es que este inquebrantable nuevo episodio en su búsqueda por justicia signifique la ruptura de un círculo de violencia que azota a tantas mujeres, conocidas o anónimas, a menudo invisibilizadas y calladas.

Es pertinente subrayar el peso que ha tenido la descomunal presencia del periodismo en este juicio. Un ejemplo ilustrativo es el periodista Mauro Szeta desde el programa 'Intrusos', quien arroja más profundidad a la causa: las pericias psiquiátricas dan cuenta de un sufrimiento apego al abuso sexual, indican rastros de reclusión, sometimiento y estrés que la actriz habría vivido. Se destacan voces testimoniales como la de Mariano Peluffo, que describen una Julieta Prandi contemporánea con los episodios de violencia: "se sentía secuestrada, manipulada, privada de su libertad", cuentan.



Sobre el posible desenlace, Julieta Prandi ha sido inequívoca sobre las expectativas puestas en el proceso judicial. Con mano firme e inquebrantable en sus palabras, marca las penas máximas como sus justas medidas correctivas: "La pena máxima es de 50 años, con 20 o 30 me quedo contenta”. Afirma su visión y deseo para un desenlace: justicia no sólo personal, sino un faro poderoso hacia otras mujeres que aún camuflan su verdad en el silencio por miedo.

El público a la espera de la resolución tiene claro el mensaje preciso de Prandi: una condena ejemplar podría trascender del ámbito juzgado hacia el colectivo femenino que persuade, quizá ya no encriptar sino liberar su voz, pues como ella subraya, es necesario hablar, porque "la mayoría termina muerta". Resulta un llamamiento ciertamente lacónico pero indisputablemente necesario en su aspiración por construir una sociedad más justa para todos.

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