HOMENAJE
Gustavo Yankelevich habló de su vínculo con Romina Yan y emocionó al recordar momentos únicos con su hija
Cada 5 de septiembre, Gustavo Yankelevich enfrenta un día de fuertes emociones, un aniversario del amor y del duelo. En 1974, trajo al mundo a su amada hija Romina Yan, un día que está entretejiendo alegría y tristeza.
Este año, además de recordar a Romina, Gustavo Yankelevich enfrenta el dolor de la reciente pérdida de su nieta Mila. A través de un mensaje en redes sociales, expresó su amor eterno hacia Romina, reflejando el peso de nuevas penas. "Hoy festejamos en el día de tu nacimiento haberte disfrutado tanto", escribió. Con estas palabras, Gustavo mostró una vez más su gratitud por el tiempo compartido con su hija en este mundo.
La relación entre Gustavo y Romina siempre fue un ejemplo de complicidad y profundo cariño. Aún guarda vívidos recuerdos de cuando una enfermera le presentó a su hija recién nacida, ese instante cambió su vida de manera irreversible. Romina, con su amor inocente, forjó un lazo inquebrantable con su padre. Su infancia estuvo llena de momentos entrañables: lo seguía, jugaban y crearon rituales irremplazables como llevarla a la escuela a pesar del cansancio.
Romina siempre reconoció la admiración hacia su padre, confesando abiertamente en 2008 su inmenso amor hacia él. Este afecto y algunos valores trascendentales, como la lealtad y el perdón, los heredó de su padre. Gustavo, durante las dificultades de Romina con la anorexia, modificó su enfoque encontrando en el amor la mejor medicina. "La única expectativa de ella era recibir amor" recordó Gustavo, y así fue como decidió ser más presente, un cambio que transformó su relación.
Como toda relación, experimentaron diferencias. Durante esas rupturas, Romina siempre retornaba con un 'no creas que me olvidé', dejando claro que el orgullo no tenía lugar entre ellos. Romina, consciente de la brevedad de la vida, hizo suya la lección de hablar desde el corazón, no imaginando que sus palabras adquirirían un significado tan profundo tras su tempranera partida.
La carrera de Romina, desde 'Jugate conmigo' hasta ser respetada por todos, fue marcada por el legado de su familia. Nunca renegó de su apellido, expresando con orgullo su línea familiar. "Amanece, que no es poco" decía, una frase que aprendió de Gustavo, y que refleja su manera de ver la vida.
Han pasado 51 años desde el nacimiento de Romina y 14 desde que partió, sin embargo, su presencia sigue viva en los memorables recuerdos de Gustavo Yankelevich, quien a través de cada homenaje, mantiene el vínculo fuerte e inquebrantable. En su memoria y en su trabajo continuo de transformar el dolor en recuerdos, él sigue mostrando el verdadero amor eterno de un padre.