Horror en Uruguay: secuestró a sus pequeños hijos y los encontraron ahogados dentro de un auto
Las autoridades uruguayas realizaban una búsqueda exhaustiva de Andrés Morosini y sus dos hijos pequeños. Desde el pasado miércoles, se sabía que el hombre, tras un episodio violento, había secuestrado a los infantes de la casa de su ex pareja, Micaela Ramos. La búsqueda terminó de manera trágica este viernes, en las aguas del arroyo Don Esteban, cerca de la ciudad de Young. Los cuerpos de los tres fueron hallados en el interior del auto de Morosini, sumergido a tres metros de profundidad.
Micaela Ramos vivió momentos de desesperación y usó todos los mecanismos a su alcance para localizar a sus hijos. Desde el primer momento en que se suscitó el secuestro, alertó a la policía e inició una campaña en redes sociales para distribuir las imágenes de Alfonsina, de 2 años, y Francisco, de 6 años, junto con la del auto rojo BYD que utilizó Morosini para llevárselos. Las descripciones incluían detalles desgarradores como que los niños estaban descalzos en el momento en que fueron llevados.
El caso rápidamente tomó relevancia y el Ministerio del Interior uruguayo solicitó la colaboración del público para encontrar a los pequeños. Además, se gestionó una alerta de Interpol para apoyar en la búsqueda de Morosini, quien contaba con antecedentes penales que le imponían restricciones judiciales, incluidas órdenes de alejamiento por delitos relacionados con violencia de género contra Ramos.
Según informan fuentes locales, Andrés Morosini trabajaba como obrero de la construcción y también era jockey. Residía en un conjunto habitacional llamado Jardines del Hipódromo. Aunque la pareja se había separado a raíz de hechos de violencia, él había intentado en diversas ocasiones acercarse nuevamente a su ex pareja e hijos, sin éxito alguno.
Este caso resalta un importante problema de violencia doméstica. Micaela y Andrés compartieron su vida durante varios años hasta que los incidentes de agresión se tornaron insostenibles y finalmente optaron por separarse. Enfrentada con una realidad violenta y buscando proteger a sus hijos, Micaela Ramos se convirtió en una víctima más de un ciclo de violencia que culminó de la manera más triste posible para ella y sus amados hijos.