2025-09-27

A dos años del crimen de Matías Rosales, el joven asesinado en Bolivia, su familia aún reclama justicia

El joven neuquino fue asesinado en Oruro mientras viajaba con su pareja. Su madre asegura que el hospital local se negó a atenderlo pese a llegar con vida y cuestiona la falta de avances en la investigación. Este domingo habrá una concentración en Neuquén capital para exigir que el caso no quede impune.

Este domingo se cumplen dos años del brutal asesinato de Matías Rosales, el joven neuquino que murió en Oruro, Bolivia, en medio de circunstancias que su familia califica como “crimen e impunidad”. La convocatoria para pedir justicia será a las 17 horas en el monumento a San Martín, en pleno centro de Neuquén capital, donde sus allegados invitan a la comunidad a acompañar el reclamo.

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Karina, la madre de Matías, recordó con crudeza las últimas horas de su hijo. “Estaba tomando mate con su novia en la vereda cuando se acercó un colombiano a charlar un rato y se fue. Este hombre volvió nervioso a las dos horas y lo invitó a mi hijo a comprar a una despensa que estaba cerca”, relató. Según contó, el joven regresó poco después con una gaseosa bajo el brazo, pero se desplomó en la puerta del hotel. “Alcanzó a decirle a su novia que le habían dado una puñalada en el pecho”, narró.

Gravemente herido, Rosales fue trasladado de urgencia a un hospital local, pero allí —según denuncia la familia— no recibió asistencia. “Mi hijo llegó con signos vitales y lo dejaron en la vereda. Murió en la vereda del hospital. Hicieron abandono de persona, lo abandonaron”, afirmó Karina, visiblemente conmovida. Incluso aseguró que durante el traslado en ambulancia el personal se comportó de manera violenta: “Tengo grabaciones donde el conductor le dijo que ‘por algo le había pasado’”.

La investigación en Bolivia avanza con lentitud y la familia insiste en que hubo irregularidades desde el primer momento. Natalia Cheuquepan, hermana de Matías, señaló que Florencia —la pareja del joven, que fue testigo del ataque— “fue violentada por la Policía, quisieron sacarle el celular y obligarla a firmar que mi hermano había fallecido por otras causas”.

Uno de los principales reclamos apunta a la difusión del identikit del sospechoso señalado por Florencia: un hombre colombiano “de rasgos muy marcados” que había entablado contacto con la pareja horas antes del ataque. “Si la Policía hubiera difundido ese identikit, el caso podría haberse resuelto más rápido”, lamentó Karina.

A dos años del crimen, la familia Rosales continúa pidiendo que la causa no quede impune y que las autoridades bolivianas avancen en la identificación y captura del agresor. “Solo queremos justicia para Matías, para que nadie más pase por este abandono y esta violencia”, concluyó su madre, convocando a la comunidad neuquina a sumarse al pedido.

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