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29/04/2026

“Alma y Barrio” crece en Cipolletti: el proyecto comunitario que une salud, escuela y familias

El programa fue seleccionado entre 79 propuestas provinciales y busca promover hábitos saludables e integración comunitaria.
La propuesta es impulsada por integrantes del CAPS Mónica Álvarez y se desarrolla de manera articulada junto a la Escuela N° 109 Curri Lamuen. Foto gentileza Ministerio de Salud
La propuesta es impulsada por integrantes del CAPS Mónica Álvarez y se desarrolla de manera articulada junto a la Escuela N° 109 Curri Lamuen. Foto gentileza Ministerio de Salud

Se llevó adelante la segunda jornada del proyecto comunitario “Alma y Barrio”, una propuesta que se desarrolla en el distrito vecinal noroeste de Cipolletti y que articula acciones entre el CAPS Mónica I. de Álvarez, la Escuela N° 109 Curri Lamuen, la Municipalidad de Cipolletti, la Universidad Nacional del Comahue y referentes barriales.

En diálogo con LU19, la directora del proyecto y especialista en enfermería familiar y comunitaria, Mónica Espinosa, explicó que se trata de una iniciativa de extensión universitaria orientada a promover la salud en niños, niñas y adolescentes, con una fuerte participación de las familias.

“Queríamos que los chicos estén acompañados por algún integrante de la familia. Ese era uno de los principales objetivos”, señaló.

“Alma y Barrio” programa en el hospital
El programa “Alma y Barrio” es una iniciativa de extensión universitaria desarrollada en el distrito vecinal noroeste de Cipolletti. Foto gentileza

 

Espinoza destacó además que el proyecto fue seleccionado dentro del programa de financiamiento de extensión universitaria para el desarrollo de Río Negro, logrando ser elegido entre 79 propuestas presentadas.

La iniciativa trabaja especialmente sobre hábitos saludables, alimentación, actividad física y fortalecimiento de redes de cuidado, con un enfoque preventivo y comunitario.

Para esta etapa se eligieron dos grupos puntuales de estudiantes: alumnos de primer grado y de séptimo grado. Según explicó la referente, la decisión respondió a momentos clave del crecimiento infantil.

En el caso de séptimo grado, el objetivo es acompañar a los estudiantes antes de su paso a la escuela secundaria, abordando temas vinculados a la imagen corporal, la alimentación y la prevención de trastornos alimentarios. En cuanto a primer grado, se apunta a incorporar hábitos saludables desde el inicio de la escolaridad.

“Los chicos que empiezan son como una esponja, absorben todo lo que uno les va promoviendo”, expresó.

Otro de los ejes centrales del proyecto es involucrar a las familias en los cambios de hábitos cotidianos. “Cuando uno se sienta a la mesa no se sienta solo. La idea es compartir ese alimento con la familia y fortalecer también ese momento”, remarcó Espinoza.

Desde la organización valoraron el acompañamiento de la comunidad educativa, del equipo de salud y de las instituciones participantes. Además, confirmaron que las actividades continuarán durante todo el año, con nuevas jornadas previstas para el próximo mes y futuras acciones destinadas especialmente a las familias de primer grado.