Por qué se considera que el asesinato de Azul fue un “crimen de odio”
El asesinato de Azul Semeñenko será tratado por la fiscalía neuquina como un “transfemicidio” y bajo “el marco legal que contempla crímenes de odio”, en línea “con la legislación vigente que incorpora la identidad de género como agravante”, adelantó el fiscal jefe, Agustín García.
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Azul era una mujer trans, de 49 años, que estaba esperando los resultados de unos estudios previos a la intervención con la que iba a completar su cambio de género. Mientras tanto, se desempeñaba en la secretaría de Atención a las Víctimas de Violencia, un organismo público del Estado neuquino.
¿Por qué el fiscal adelantó que lo tratará como “un crimen de odio”? Hay varios indicios en la autopsia que permiten afirmar esa situación. El presunto asesino no actuó al azar ni se trató de un “robo que salió mal”. Azul presentaba heridas producidas con un arma blanca (“punzo cortante”, en el léxico forense), en los brazos y antebrazos. Se presume que fueron de carácter defensivo. En un desesperado intento por detener el ataque, puso sus brazos para protegerse.
El allanamiento realizado en una vivienda del barrio Confluencia permitió detener al sospechcoso del crimen. Foto: archivo.
Pero además tenía diversas fracturas en los huesos de la cara: sobre la nariz, los pómulos y los arcos superciliares. Los datos aportados por el informe preliminar apuntan a una brutal golpiza, perpetrada antes de la muerte.
Después vino el ataque con un elemento similar a un cuchillo: varias puñaladas en diversas partes del cuerpo, que terminaron ocasionándole la muerte por un “shock hipovolémico”. Murió por la pérdida de sangre y la falta de atención a tiempo.
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El ataque se habría producido en el barrio Confluencia, cerca del inquilinato donde la mujer se había mudado hacía poco tiempo. El potencial asesino la había conocido y sabía en qué momento podía realizar su ataque, dijeron fuentes relacionadas con la investigación.
Por último, está la forma en que se descartó el cuerpo: lo envolvió en un colchón inflable lo abandonó en un sector poco accesible, atrás de la “Bajada de Maida”, en Valentina Norte Rural. Más de 20 días pasaron desde la desaparición y muerte de Azul Semeñenko hasta que encontraron su cuerpo.