Violencia sexual infantil: casi dos millones de víctimas en Argentina
El abuso sexual infantil es una de las manifestaciones más graves de violencia, cuyas consecuencias impactan en el bienestar psíquico, emocional y físico de las víctimas. En Argentina, las proyecciones realizadas por la Red por la Infancia, y difundidas por el Centro de Prevención y Atención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia (CEPASI), indican que cerca de 2.000.000 de niñas, niños y adolescentes son víctimas de esta forma de agresión.
La doctora Silvia Ongini (M.N. 69.218), psiquiatra infanto-juvenil del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), afirmó que el aparato psíquico de los menores no posee la capacidad de consentimiento ni de procesamiento de la sexualidad adulta.
La especialista advirtió sobre el entorno donde ocurren la mayoría de los casos: “La mayoría de los abusos sexuales ocurren en el entorno cercano de la víctima: entre el 70 y 80% son intrafamiliares y suceden dentro del hogar. Además, crecen los casos de violencia a través de dispositivos electrónicos, donde niñas, niños y adolescentes acceden a contenidos sexuales explícitos o interactúan con desconocidos”.
Abuso y violencia sexual infantil: por qué no se denuncia
Los datos del CEPASI evidencian que el abuso sexual es uno de los delitos con mayor impunidad y menor nivel de denuncia. Se estima que, de cada 1.000 incidentes, solo 100 son denunciados y apenas uno culmina con una sentencia.
La psiquiatra infanto-juvenil explicó las razones detrás de la baja tasa de denuncia: “Los casos muchas veces no son denunciados por varios motivos. Uno, porque muchos de estos abusos son perpetrados puertas adentro. Es verdad que la gran mayoría son intrafamiliares o con personas cercanas a la víctima. y por temor, por falta de conocimiento, por temor a las consecuencias de denunciar”.
Además de la dificultad para denunciar por la dinámica del abuso, la experta enfatizó la falta de credibilidad hacia las víctimas como un factor disuasorio. “Está la falsa idea en el imaginario que los niños mienten, que pueden imaginar cosas. y entonces cuando un niño, una niña o un adolescente devela un abuso sexual, muchas veces no son creídos, entonces no se realizan las intervenciones adecuadas”, aseguró Ongini.
Violencia sexual infantil: señales de alarma para padres y profesionales
Al tratarse de una problemática que a veces es difícil de detectar y sobre la cual los menores suelen no querer hablar, saber identificar las señales de alarma se vuelve determinantes para el círculo familiar, educativo y de la salud.
La especialista consultada describió los síntomas conductuales y emocionales que pueden manifestar las víctimas: “Que los niños estén más replegados, más retraídos, más irritables, manifiesten alteración del sueño, de la comida, que tengan cambios conductuales, que se aíslen, que ya no jueguen como antes. Todos esos cambios serían los que tendrían que alertar de que les está pasando algo y los adultos deben tratar de estar disponibles para ver qué es lo que les está pasando”.
En tanto, los profesionales de la salud están atentos a las manifestaciones físicas y emocionales de la violencia: “Los síntomas de violencia y de abuso sexual, algunos pueden ser similares, otros son muy diferentes. En casos de violencia física, un profesional de la salud va a encontrar marcas, hematomas, también reacciones emocionales como temor, retraimiento. En el abuso sexual en general es poco frecuente que encontremos cuestiones físicas, o sea, el abuso sexual con penetración o con acceso carnal no es el más frecuente. De hecho, cuando encontramos víctimas con estos cuadros, nos hablan de abusos que tienen larga data”.
Las víctimas de abuso, pueden presentar la siguiente sintomatología: “Síntomas de regresión si habían logrado controlar el esfínter, tienen enuresis, encopresis alteración del estado de ánimo, dificultades para dormir, para comer también”, enumeró la experta.
La doctora Ongini aconsejó sobre el curso de acción esencial: “Si vemos cambios, que un niño se aísla, que no juega como antes que no llega bien o que tiene cambios conductuales, hay que estar alerta y poder darle respuestas y oportunidades para que este niño sea escuchado y así atendido adecuadamente”.
En este sentido, se logró establecer que herramientas como la Educación Sexual Integral (ESI), implementadas en el ámbito escolar, contribuyen a la detección de situaciones de abuso.
Con información del Centro de Prevención y Atención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia (CEPASI)