Diego M: una denuncia por “abandono de persona” y la complejidad de un caso que excede a la justicia
El caso de Diego M es conocido en varios organismos públicos, en los distintos niveles del Estado. Desde el Hospital, Salud Mental y Desarrollo Social de provincia; a la secretaría de Familia de la municipalidad; pasando por la justicia de Familia. Y ahora también, la justicia penal. Diego es un joven que ya cumplió 28 años, con un retraso madurativo severo, y un trastorno del espectro autista. Se crio junto a su mamá, que hizo lo que pudo en condiciones de extrema vulnerabilidad.
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La mujer, Verito T, tiene otros dos hijos con un cuadro similar, aunque más leve. Hace dos años, se presentó ante la justicia para decir que no daba más, que necesitaba ayuda. El fuero de Familia le dio la custodia de Diego a su papá biológico, HM. Pero tampoco funcionó. Hace seis meses, el hombre elevó un recurso de amparo para pedir ayuda porque no podía contenerlo.
Diego es especial. No puede comunicarse y solo puede articular algunas palabras monosílabas. También tiene mucha fuerza y suele tener arranques de violencia. Se escapaba de la casa; generaba episodios agresivos; rompía cosas de los vecinos y un día agredió físicamente a uno de ellos. Diego es inimputable porque no entiende la criminalidad de sus conductas.
Aquel pedido de asistencia no llegó a tiempo o no fue escuchado. En el nuevo hogar, poco acostumbrado a tratarlo y darle respuestas, encontraron una manera de retenerlo: encerrarlo en un lugar poco adecuado. Y un día lo internaron en el Hospital de Cipolletti, intoxicado por la ingestión de algún líquido “hidrocarburífero”, que pudo ser nafta, gasoil o similar.
Al cuidado de su mamá, Diego comenzó a recuperarse. Foto: gentileza VT.
Para su mamá, “lo obligaron a tomarlo” para “acallarlo”. Sin embargo, la investigación descartó esa posibilidad: “no hay lesiones que nos permitan suponer que le pusieron un caño en la garganta y lo obligaran a tomarlo”, precisaron las fuentes consultadas. Para los médicos que lo atendieron, habría sido una “ingesta voluntaria”.
Tras el alta, Verito se volvió a hacer cargo de Diego, y en su Facebook publica amorosas imágenes del joven, en pleno proceso de recuperación física. Pero sin ayuda institucional, será muy difícil contenerlo.
Entre las distintas agencias que trataron el caso se repiten las mismas dudas. Qué puede hacer el Estado, con una normativa que impide la internación prolongada de pacientes de salud mental. La famosa ley de “desmanicomialización”, tan encomiada por sus objetivos, revela algunas limitaciones para la actuación en el territorio. Especialmente cuando esos actores son personas de escasos recursos, con pocas posibilidades de conseguir una atención adecuada.
Mientras tanto, Verito se tiene que hacer cargo sola. Y descarga su reclamo de justicia contra el padre biológico y su demanda por “abandono de persona”. En la justicia dudan de que ese pedido pueda prosperar. Recuerdan que había presentado un amparo pidiendo ayuda, que no se atendió a tiempo. Habrá que explorar otras alternativas.