2025-12-05

Preocupa la bajante de los ríos de la región

La Autoridad de Cuencas impuso un estricto racionamiento del agua que se deja pasar por las centrales hidroeléctricas.

La época del deshielo pasó inadvertida sobre los ríos de la región: no se registraron grandes desplazamientos de agua y los embalses apenas sintieron el impacto. Según los registros de la Autoridad de Cuencas, las lluvias y nevadas de la temporada quedaron en un 50 por ciento de un año normal. En los últimos días, se tomó una medida estratégica: limitar al máximo la utilización del agua para generación eléctrica.

 

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Eso se nota en los cauces aguas debajo de las represas. El Neuquén, por ejemplo, lleva un limitado aporte de 138 m3/seg, lo que se advierte en la aparición de los pedreros y el estrechamiento del río. En el balneario de Centenario, por ejemplo, hay quejas por la falta de agua.

En el Limay el panorama es similar: desde Arroyito – última represa ubicada sobre el río -, se están erogando 350 m3/ seg. Todo esto provoca que sobre el río Negro apenas lleguen 488 m3/seg.

El gerente de Operaciones de la AIC, Horacio Collado, explicó que la restricción se debe al “aprendizaje que hemos tenido” en los últimos años, y en prevención de lo que pueda ocurrir en la próxima temporada. “Los caudales para el riego y el uso humano están garantizados”, resaltó.

En este mes comienza el estiaje, el período de menores caudales en la cuenca debido a la escasez de lluvias, que se mantendrá hasta fines de marzo. Y si en la zona de la Confluencia se ven los ríos en un mínimo, hay que pensar cómo están más arriba: “en el Neuquén, por ejemplo, estamos erogando más de lo que entra”, precisó Collado. Es que en Portezuelo Grande, el ingreso del río a los dos grandes embalses de Barriales y Mari Menuco, se registra el paso de 89 m3/seg, inferiores en un 45 por ciento a los que se dejan pasar por San Patricio del Chañar.

En el sistema del río Limay, las represas ubicadas en las cotas más altas (Alicura y Piedra de Águila), son las que más están generando electricidad; pero el agua que baja es después embalsada en los embalses que siguen (Pichi Picún Leufú; Chocón y Arroyito).

El río Neuquén aporta un caudal de 138 m3/seg, significativamente menor al de años anteriores. Foto: archivo.

 

Salvo que exista una demanda crítica en el sistema eléctrico nacional, que puede ocurrir en enero, los caudales de los ríos de la región se mantendrán en estos niveles. “Hemos informado a los organismos que realizan la distribución de agua en los hogares y a los consorcios de riego”, precisó Collado. También destacó que luego de las bajantes extraordinarias y la emergencia hídrica que sufrió la región, se realizaron las obras necesarias para adecuar las captaciones.

No deberíamos tener inconvenientes; pero el consejo sigue siendo el mismo. Tenemos que cuidar el recurso que nos da la naturaleza”, sostuvo el responsable de Operación de la AIC.

 

 

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