PROTESTA EN EL CONGRESO
Un grupo de jubilados se encadenó frente al Congreso para reclamar contra el ajuste de Milei
Un aire de tensión y descontento se percibe en la Plaza del Congreso, donde un grupo de jubilados ha decidido encadenarse en protesta frente a las medidas adoptadas por el gobierno liderado por Javier Milei. La noche del martes fue testigo del inicio de esta vigilia, donde mujeres y hombres de la tercera edad, armados con reposeras, carteles y banderas, decidieron alzar su voz en contra de lo que consideran un injusto ajuste a sus haberes jubilatorios.
El espectáculo de estas personas encadenadas frente al majestuoso edificio del Congreso refleja la desesperación y el sentimiento de abandono que sienten estos ciudadanos, sumidos en la lucha por los derechos laborales adquiridos tras una vida de trabajo y contribución a la sociedad. Los jubilados, que portan sus casi escasos recursos de protesta, han sido objeto de restricciones, como la prohibición de baños químicos y la cocina, en lo que parece un ambiente de intimidación hacia aquellos que buscan justicia y visibilidad para su causa.
Las voces de estos manifestantes, cuyas edades avanzadas no han mermado su espíritu luchador, narran historias similares de sacrificios y penurias. Una mujer de 70 años, quien destaca que cobra el mínimo, se muestra indignada porque el reciente aumento fue de tan solo $6.000, una cantidad increíblemente insuficiente para cubrir sus necesidades diarias. Otro de los jubilados, visiblemente afectado, relata su dramática experiencia personal al señalar que se ha visto privado de medicamentos esenciales, degradando aún más su calidad de vida en una etapa donde la salud es primordial.
La protesta no solo es contra el congelamiento de bonos que debía actualizarse en 2024, sino también por las problemáticas sistemáticas en servicios de salud que les dejan cada vez más vulnerables. Recortes en entidades como el PAMI han significado una reducción en las prestaciones médicas, ampliando así la brecha entre las necesidades básicas de los jubilados y lo que realmente se les puede ofrecer.
Como cada miércoles, esta movilización de la tercera edad busca presionar al gobierno para asegurar en sus mesas las festividades que la mayoría de ellos vivieron en tiempos pasados más florecientes. Aunque el gobierno explique estas medidas en función de paliativos económicos, la realidad social de estos adultos mayores exige atención inmediata y soluciones honestas a sus clamores.