LEGADO
Quiénes son y de qué trabajan Florencia y Micaela Brandoni, las hijas de Luis Brandoni que viven lejos del mundo artístico
La muerte de Luis Brandoni, a los 86 años, sacudió al mundo cultural y dejó una escena inevitable: la intimidad de su familia en primer plano. En medio de la despedida, todas las miradas se posaron sobre Florencia y Micaela, sus hijas, quienes en las últimas horas tuvieron un rol central en las decisiones más sensibles.
Fruto de su relación con Marta Bianchi, con quien Brandoni compartió casi cuatro décadas, ambas fueron mucho más que un lazo familiar. En el último tiempo, especialmente durante su internación, se convirtieron en su sostén más cercano, acompañándolo en un tramo delicado que hoy cobra otro sentido.
A diferencia de la exposición que marcó la vida pública de su padre, las dos eligieron correrse de los flashes. Crecieron en un entorno atravesado por el arte y la política, pero tomaron distancia de ese universo para construir recorridos propios, con perfil bajo y una identidad bien definida.
El propio Brandoni, en más de una entrevista, dejó entrever esa dimensión íntima. “Me casé muy joven… fue un gran amor”, recordaba sobre su historia con Bianchi, y ponía el acento en lo que quedó: sus hijas y sus nietos, a quienes consideraba el verdadero legado de su paso por la vida.
Con la misma honestidad, también se permitía una mirada autocrítica: “Fui mejor abuelo que padre”, decía, destacando el vínculo con Olivia, Catalina, Macarena y Tomás. Una frase que, con el tiempo, terminó revelando más de su mundo emocional que cualquier reconocimiento público.
Florencia, la mayor, orientó su vida hacia el ámbito académico. Licenciada en Psicología por la UBA, mediadora y con formación en la Université Paris 8, desarrolló una carrera ligada a la investigación, la docencia y la resolución de conflictos, tanto en la universidad como en publicaciones especializadas.
Micaela, en cambio, tuvo un paso inicial por la actuación en los años 80 y 90, incluso compartiendo proyectos con su padre. Sin embargo, eligió dar un giro y se formó en comunicación para insertarse en el mundo corporativo, donde construyó una trayectoria vinculada a empresas internacionales.
Hoy, al frente de su propia agencia de Relaciones Públicas y un emprendimiento en el rubro estético, fue también quien tomó la palabra en el momento más difícil. A través de sus redes, comunicó la despedida: “Queridos, lo despedimos en la Legislatura… ¡Beso!”, escribió, en un mensaje breve que marcó el tono íntimo de un adiós cargado de historia.