Vaca Muerta Oil Sur puso el "techo" a su segundo tanque gigante en Allen
Hay una obra que avanza de manera silenciosa pero sostenida al norte de las ciudades de Allen y Roca, y esta semana alcanzó un momento que sus constructores llaman "hito": el izaje —es decir, el levantamiento e instalación— del segundo domo geodésico que cubre uno de los tanques de almacenamiento de petróleo más grandes de la región patagónica.
La obra pertenece al proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto que busca convertirse en la arteria principal para sacar el crudo de Vaca Muerta hacia el Atlántico sur y desde allí exportarlo al mundo.
Para tener idea de la magnitud de estos tanques, hay que imaginarse un estadio de fútbol cubierto por una cúpula metálica. Algo así, a escala industrial, es lo que se colocó esta semana sobre el Tanque 008 de la Estación Cabecera Allen: un domo geodésico -una estructura metálica semiesférica formada por triángulos- que actúa como techo del reservorio.
El tanque tiene capacidad para 550.000 barriles de petróleo crudo. Para dimensionarlo: un barril equivale a poco más de 158 litros, así que hablamos de un contenedor capaz de guardar unos 87 millones de litros de crudo.
No es solo un techo estético. El domo está diseñado bajo normas internacionales de ingeniería (API 650) y cumple una función ambiental concreta: reduce de manera significativa las emisiones de carbono que normalmente se producen cuando el petróleo queda expuesto al aire.
La instalación del domo no es el paso final. Dentro del tanque, la empresa construirá además un Techo Interno Flotante (TIF), que literalmente flota sobre el petróleo almacenado. Este sistema -de tecnología tipo "panel abeja- actúa como una segunda barrera entre el crudo y el aire, y según los datos técnicos del proyecto, permite reducir las emisiones de gases volátiles hasta en un 98%, sin afectar la capacidad de almacenamiento del tanque.
Dicho en simple: el petróleo queda prácticamente sellado, minimizando tanto el impacto ambiental como las pérdidas por evaporación.
Augusto Castagnino, (CCO) de VMOS, adelantó que “la meta es iniciar las operaciones hacia finales de 2026”. El proyecto lleva un 60% de avance general, con múltiples frentes de obra activos a lo largo de los cientos de kilómetros que recorrerá el oleoducto.
Aldo Benedetti, Jefe de Construcciones de YPF, eligió el momento para destacar algo que en las obras grandes suele quedar en segundo plano: las personas. "Se vio la voluntad de la gente que trabaja en estas obras de querer llegar a un fin", señaló, mencionando expresamente a los trabajadores, contratistas y equipos técnicos que participaron. La obra se concretó, además, en el “Día Nacional de la Seguridad e Higiene en el Trabajo”, una coincidencia que la empresa destacó como símbolo del modo en que avanza el proyecto.
Allen, General Roca, Cipolletti y las ciudades del Alto Valle están físicamente cerca de una de las obras de infraestructura energética más importantes que se construyen hoy en Argentina. VMOS no es solo un caño: es la infraestructura que determinará la capacidad del país para exportar el crudo no convencional de Vaca Muerta, con todo lo que eso implica en términos de regalías provinciales, empleo regional y actividad económica local.