2026-07-30

Pelea entre farmacéuticos: insultos, amenazas, golpes y una vidriera rota

Los dos locales se encontraban a pocas cuadras y disputaban por los horarios de atención. Advertencia de los jueces a los abogados por utilizar fallos y citas inexistentes.

La competencia no da respiros ni margen de dudas. Dos farmacéuticos que tenían locales a pocas cuadras de distancia en Neuquén capital, protagonizaron una feroz pelea en el marco de una disputa por horarios de atención y apertura en días feriados. Hubo lesionados, una camioneta con los vidrios trizados y una vidriera destrozada. Uno de los responsables y sus hijos deberán indemnizar a la víctima. Además, la jueza advirtió a los abogados por utilizar fallos y citas que no fueron encontrados mediante los sistemas informáticos.

 

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La historia comenzó con una discusión por la atención durante los días feriados y fuera de los horarios asignados. La dueña de las farmacia A llamó al otro establecimiento para cuestionarle esa conducta. Lejos de pedir disculpas, el titular del comercio B fue hasta el local de su competidora, la insultó y la amenazó.

Fue solo el principio de una escalada de violencia, porque el marido de la mujer agredida (A) fue al comercio, enfrentó al hombre y lo golpeó. El agredido en esta instancia respondió arrojando piedras contra la camioneta en que se marchaba.

Minutos después, los dos hijos de A ingresaron a la farmacia de la familia rival, golpearon una mampara y rompieron de una patada el vidrio de la puerta. Dentro del establecimiento permanecía la esposa del comerciante B.

La jueza María Guadalupe Losada tuvo por probadas dos conductas independientes: el ataque físico inicial cometido por uno de los hombres y la posterior rotura de la vidriera por sus dos hijos. También consideró acreditado que el dueño de la farmacia cuya vidriera fue destruida, había insultado y amenazado previamente a la otra comerciante y que, después de ser golpeado, había dañado la camioneta de su agresor. 

Sin embargo, concluyó que “eso no es causa ni justifica los daños que reclama por los ilícitos constatados”. Tampoco consideró que configuraran una legítima defensa que habilitase a los hijos a dirigirse horas después contra el comercio.

 

Reclamo de indemnización

Si bien los demandantes manifestaron que, por temor a nuevos ataques, debieron trasladar la farmacia, Losada explicó que no fue demostrado que la mudanza hubiera sido consecuencia directa del episodio: no se acompañaron denuncias posteriores, actos de intimidación ni otras pruebas que relacionaran aquella decisión comercial con los demandados.

admitió el daño moral, porque consideró que el comerciante y su esposa habían experimentado preocupación, tristeza, angustia y temor por las agresiones y los daños causados al local. 

Ambas partes apelaron. Los dueños de la farmacia insistieron con los daños físicos, psicológicos, comerciales y futuros que habían sido rechazados. Sin embargo, los integrantes de la Sala I de la Cámara de Apelaciones, Cecilia Pamphile y Jorge Pascuarelli, sostuvieron que reiteraban afirmaciones formuladas durante el proceso

Por último, advirtieron que “gran parte de los planteos se apoyan en citas jurisprudenciales cuya existencia no ha podido ser corroborada en los sistemas de consulta disponibles, circunstancia que reviste particular gravedad”.

 

 

 

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