Recordaron al policía asesinado durante un robo a un destacamento
Durante un acto muy emotivo, en el que participaron familiares y antiguos camaradas, la policía de Neuquén recordó al sargento Néstor Alfredo Sepúlveda, al cumplirse 26 años de su asesinato en una unidad policial. El hecho ocurrió durante la madrugada del 16 de agosto de 2000, cuando el suboficial cumplía funciones en el entonces destacamento del barrio Don Bosco III, en la capital provincial.
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Sepúlveda fue encontrado en medio de un charco de sangre, dentro del destacamento. Lo habían golpeado salvajemente con una piedra en la cabeza; y una vez caído le dispararon en varias oportunidades. Todavía conservaba un hilo de vida cuando lo encontraron sus compañeros.
Trasladado de urgencia al hospital Castro Rendón, falleció en el quirófano, cuando el equipo médico luchaba contra reloj en un intento por restaurar sus funciones vitales.
Sepúlveda fue ascendido post mortem al rango superior – suboficial principal -. Ayer se realizó un nuevo recordatorio en el lugar donde ocurrió el hecho, hoy convertido en la comisaría 41, con más personal y equipamiento.
Durante el acto, el Jefe de la Unidad, comisario Víctor Melgarejo, dirigió unas sentidas palabras a los presentes y, especialmente, a la familia de Néstor, destacando el valor, la entrega y la vocación de servicio que marcaron su trayectoria. También un familiar del Suboficial compartió unas palabras cargadas de emoción, en un momento especialmente significativo para todos los presentes.
Cómo ocurrió el ataque
La hipótesis que tiene más fuerza dentro de la policía es que esa noche de 2020, un grupo de delincuentes de la zona planificó un ataque al destacamento para apoderarse de un arma de fuego. Sabían que durante la noche, sólo quedaba una guardia de tres personas: un suboficial y dos agentes. Pero además, en determinados momentos los agentes salían a realizar una recorrida preventiva en el patrullero, por lo que la unidad quedaba en una situación muy vulnerable.
Los atacantes habrían esperado esa oportunidad y unos minutos después de que el móvil saliera, ingresaron al destacamento. Allí sorprendieron al sargento Sepúlveda, lo derribaron con un fuerte golpe en la cabeza, y luego lo ejecutaron de varios balazos. Minutos después escapaban con la pistola 9mm, el arma reglamentaria del policía.