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18/08/2025

Emoción y lágrimas en el homenaje a un policía asesinado en una comisaría de la región

El sargento Sepúlveda fue ejecutado a sangre fría, de un balazo en la cabeza. El hecho ocurrió en el destacamento del barrio Don Bosco III.
Una jornada de recuerdos dolorosos: los familiares de Sepúlveda dijeron presente en el homenaje que se realizó en la Unidad del barrio Don Bosco III. Foto: Policía de Neuquén.
Una jornada de recuerdos dolorosos: los familiares de Sepúlveda dijeron presente en el homenaje que se realizó en la Unidad del barrio Don Bosco III. Foto: Policía de Neuquén.

La policía neuquina recordó al sargento primero Néstor Sepúlveda, ejecutado de un balazo en la cabeza hace 25 años en el entonces destacamento del barrio Don Bosco III, de la capital provincial. Por el hecho, en 2001 dos jóvenes fueron condenados a 15 años de prisión porque no se pudo demostrar quién fue el que efectivamente apretó el gatillo. Ambos ya recuperaron la libertad hace tiempo.

 

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Ayer, la institución hizo un acto oficial para destacar su memoria. Contó con la participación de varios integrantes de la familia de Sepúlveda: sus padres, y sus hijos. La plana mayor también estuvo en la actual Comisaría 41, ubicada en calle Remigio Bosch.

Hace 25 años, se trataba de un simple destacamento con una guarnición menor: la guardia nocturna estaba integrada por un jefe de servicio y dos agentes que recorrían el barrio en un móvil. Un grupo de jóvenes del barrio, con antecedentes por robo y hurto, había decidido apoderarse de un arma. Por eso, planearon esperar que el patrullero saliera a realizar su recorrido para sorprender al efectivo que quedaba solo.

Eso hicieron: aproximadamente a las 4 de la mañana entraron al destacamento, golpearon con una piedra a Sepúlveda y cuando estaba en el piso, sin posibilidad de defenderse, lo ejecutaron de un disparo con una pistola calibre 32. El tiro ingresó por la sien derecha y salió por el occipital, a la altura de la nuca. Luego se apoderaron del arma reglamentaria y escaparon.

 

Los familiares del suboficial Sepúlveda participaron en el homenaje, a 25 años de su asesinato. Foto: Policía de Neuquén.

 

El patrullero llegó minutos más tarde y dio la alarma. Sepúlveda fue trasladado de inmediato al hospital Castro Rendón, pero murió en terapia intensiva minutos después.

A pocas cuadras del destacamento fueron detenidos dos jóvenes: David Aravena, que llevaba el arma del sargento; y Walter Sepúlveda. A Marcos Figueroa lo atraparon poco después, refugiado en el patio de una vecina. Llevaba la pistola calibre 32 con que asesinaron al policía.

En los días siguientes cayeron otros supuestos cómplices: Wilfredo Fuentes Provoste, Luis Velázquez, Roberto Ruso y Victor Airel. Durante el juicio sólo se pudo comprobar la participación directa de Figueroa y Aravena, aunque no se pudo demostrar quién efectuó el disparo fatal.

La muerte de un policía ya tenía el agravante de la prisión perpetua, pero ante la duda, los dos fueron condenados por “homicidio criminis causa”, y recibieron condenas más leves. Los otros cinco sospechosos recibieron penas de ejecución en suspenso.