2026-08-18

SEGURIDAD

El Gobierno prohibió el ingreso al país a quienes posterguen la renovación del pasaporte

Presentarse con un documento vencido o sin el margen temporal exigido implica la denegación automática del acceso, dejando al pasajero en el punto de partida y sin margen de maniobra.

En un nuevo y decisivo comunicado, el Gobierno argentino ha tomado la contundente medida de prohibir el ingreso al país a aquellos viajeros que decidan postergar la renovación de sus pasaportes. Esta decisión surge como respuesta a la creciente preocupación de los organismos migratorios frente a un fenómeno que se repite con cada vez más frecuencia.

Lee también: Viajes de egresados a Bariloche: el video histórico de 1954 que muestra los inicios del turismo estudiantil

Durante estos últimos años, la cantidad de personas que cruzan las fronteras del país ha incrementado significativamente, principalmente a través de terminales aéreas como el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y el Aeroparque Jorge Newbery. Esto se debe al auge tanto del turismo, como de los viajes de negocio y de esas escapadas de placer tan comunes en la región.

Sin embargo, este aumento en el tránsito de viajeros ha venido acompañado por una disyuntiva burocrática crítica: la vigencia del pasaporte. Los puntos de control fronterizos, tanto terrestres como aéreos, han adoptado una política de cero tolerancia en cuanto a documentos vencidos. El hecho de presentarse con un pasaporte carente de vigencia, o una validez insuficiente según el margen temporal requerido, resulta en una denegación automática de ingreso, dejando al viajero varado y sin muchas opciones a su favor.

Cada país tiene sus propios criterios para determinar cuánto tiempo debe estar vigente un pasaporte más allá de la estadía prevista por el visitante. En el caso de Argentina, se exige no solo que el documento cubra la totalidad del tiempo de la estadía sino que, además, su vigencia se extienda por algunos meses tras la fecha de ingreso.

Para ciudadanos de países miembros del Mercosur, las normativas son más flexibles, permitiendo el acceso únicamente con el Documento Nacional de Identidad o con una cédula vigente.

Para viajeros de fuera de la región, el margen solicitado es estricto, generalmente extendido a seis meses de validez después de la llegada. Contrariamente, en Brasil, aunque el criterio es similar, la exigencia se eleva también a seis meses, incrementando las restricciones para los visitantes extrarregionales.

Este nuevo reglamento apunta no solo a aliviar la carga en los puestos migratorios, sino también a evitar inconvenientes que pueden devenir en costosos retrasos o cancelaciones. Especialistas en logística de viajes aconsejan encarecidamente a los viajeros verificar la vigencia de su pasaporte mucho antes de su partida para asegurarse de poder gestionar la renovación a tiempo, en caso de ser necesario.

Este simple acto preventivo puede ser la clave para eludir innecesarios sinsabores en el inicio de lo que debería ser un viaje sin complicaciones.

Te puede interesar