2026-08-28

ECONOMÍA

Cada vez son más los alimentos importados en las góndolas: cómo afecta a las pymes

No hace falta recorrer demasiados supermercados para advertir que, en los últimos dos años, ganaron espacio nuevas marcas y productos importados.

En los últimos dos años, las góndolas de los supermercados argentinos han experimentado una transformación notable con la creciente presencia de productos importados. Este fenómeno, promovido por la flexibilización de regulaciones y una estructura impositiva más amigable, ha permitido que marcas extranjeras encuentren un lugar en la oferta nacional. Aunque el volumen de ventas de estos productos todavía es una fracción mínima, su impacto ha sido significativo, especialmente para las PyMEs locales.

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Los números anuales proporcionados por la Secretaría de Industria y Comercio revelan un aumento dramático en las importaciones de alimentos y bebidas, con cifras que alcanzaron los 2.293 millones de dólares en 2025, marcando un crecimiento del 56,5% respecto al año anterior. No obstante, en 2026, esta tendencia se moderó ligeramente con una caída del 2,6% en las importaciones durante el primer semestre, según datos de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL). Este ajuste revela cómo la integración de importaciones es parte indispensable de la estrategia productiva de la industria alimenticia argentina.

El mercado extranjero, a pesar de su bajo porcentaje en el mercado total, ha ampliado las opciones para los consumidores locales, quienes ahora tienen acceso a productos que antes no se encontraban fácilmente. Este cambio ha sido más evidente en categorías como productos lácteos, fideos y galletitas, donde la competencia ha promovido una disminución de precios en ciertos casos. Sin embargo, esta misma apertura ha introducido desafíos para las PyMEs nacionales que se enfrentan a una competencia feroz.

Las PyMEs se encuentran en una encrucijada. Con la entrada masiva de marcas internacionales, estas pequeñas y medianas empresas han visto reducida su cuota en el mercado interno por aproximadamente un 25%. Para sobrevivir, muchas de estas empresas han optado por redirigirse hacia nichos de mercado específicos, como los productos sin TACC o los alimentos premium, donde el valor de la marca y la autenticidad local ofrecen una ventaja competitiva.

El entorno regulatorio ha jugado un papel crucial en este desplazamiento del mercado. Normativas como la desregulación del 35/2025 y el 697/2026 han automatizado los procesos de importación, facilitando la entrada rápida de productos al sector alimenticio. A pesar de estos cambios, las PyMEs continúan enfrentando barreras como los altos costos de producción interna y la creciente presión por adaptarse a las nuevas demandas del mercado globalizado.

En suma, las góndolas saturadas de productos importados presentan un escenario complejo para las PyMEs argentinas, quienes deben definir estrategias innovadoras para mantener su presencia en el mercado. La clave podría estar en la creatividad y diferenciación, aprovechando los valores culturales locales y capturando las tendencias de consumo consciente y centrado en la calidad.

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