DEFENSA
Milei avanza en la compra de aviones de guerra F16 y ahora suma helicópteros Black Hawk
En un clima de tensión por los recortes presupuestarios en el ámbito social, el gobierno del presidente argentino Javier Milei sorprende con sus decisiones orientadas al fortalecimiento de las fuerzas armadas. Durante la segunda quincena de septiembre, la Fuerza Aérea Argentina prevé recibir seis nuevos cazas F-16 Fighting Falcon, un movimiento que acompaña una controversia nacional dado el paralelo ajuste económico que afecta a diversos sectores vulnerables, como jubilados y personas con discapacidad.
Las nuevas unidades se sumarán a un lote anterior de seis F-16 incorporados en diciembre de 2025, todo parte del programa Peace Condor que implica la adquisición total de 24 aeronaves hasta el 2028 desde Dinamarca. Los aviones están realizando escalas en España y Brasil, con el apoyo logístico del ejército norteamericano para asegurar su llegada al territorio argentino.
El ministro de Defensa, Daniel Presti, protagonizó viajes y negociaciones estratégicas en Washington, promoviendo no solo la incorporación futura de helicópteros UH-60L Black Hawk, sino también explorando posibilidades en tecnología anti ciberataques, carros blindados y otros sistemas modernos. Esto evidencia un interés en integrarse dentro del marco de la "guerra híbrida", adaptándose a nuevas concepciones de seguridad que superan el enfrentamiento convencional.
Internamente, la adquisición de estos helicópteros de manufactura norteamericana planea cubrir el déficit operativo existente tras el retiro de modelos más antiguos, como los Bell UH-1H Huey y los AS332B Super Puma. Aun así, la opacidad en detalles económicos y logísticos sobre estas transacciones nutre las críticas y el escepticismo sobre las verdaderas prioridades gubernamentales.
La relación de defensa con los Estados Unidos enmarca esta estrategia, conforme Washington visualiza a Argentina como un aliado estratégico debido a su ubicación geográfica y sus recursos naturales significativos. Mientras esto ocurre, el pueblo argentino enfrenta ajustes económicos significativos, provocando un debate alrededor de las elecciones de financiamiento y su impacto en el tejido social del país.