Con el salario mínimo de Milei se compran 4 veces menos de pan que hace 10 años

El gobierno de Javier Milei y Luis Caputo oficializaron este miércoles la irrisoria suba de apenas 7 mil pesos al Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM).

2 septiembre, 2026

En el transcurso de la gestión encabezada por Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) ha experimentado una desvastadora caída en su poder adquisitivo, sumergiendo a una gran parte de la población trabajadora en un estado de crisis económica y social. Recientemente, se anunció un aumento de apenas 7 mil pesos, que aunque eleva el ingreso mínimo a 383.800 pesos en septiembre, está muy lejos de poder recuperarse el nivel que alguna vez tuvo y menos aún mantenerse a la par con la inflación galopante.

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La estrategia de desinflación promovida por el gobierno a través de la licuación salarial ha resultado en un deterioro sin precedentes del estándar de vida de los trabajadores argentinos. Según un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), el salario mínimo actual solo permite la adquisición de una cuarta parte de pan comparado a lo que podía comprarse hace una década. Existe una distancia abismal en el poder adquisitivo de los trabajadores, contrastando los estándares actuales con los de previos gobiernos.

De acuerdo a la normativa publicada en el Boletín Oficial, el incremento salarial se desarrollará en etapas, completándose en abril del próximo año con un monto de 437 mil pesos. Sin embargo, este ascenso gradual representa un aumento ínfimo de tan solo 60,200 pesos en un periodo de ocho meses, insuficiente frente a un contexto inflacionario que ha dejado una marca indeleble en el bolsillo del trabajador.

La incongruencia entre el salario mínimo y el costo de vida se percibe claramente al observar ejemplos cotidianos. Mientras que en 2016 un trabajador podía adquirir un kilo de pan con sólo una hora de trabajo, actualmente necesita invertir una afectante cantidad de dos horas y media de su jornada para alcanzar ese mismo bien básico. Similar situación enfrentan los consumidores de carne picada, pasando de dos a casi seis horas de trabajo por el mismo kilo a causa de los incrementos del costo de vida.

Además, la situación se agrava al considerar la relación del SMVM con servicios indispensables como el transporte. Lo que antes se costeaba con apenas 15 minutos de trabajo con el salario mínimo, ahora exige casi dos horas. Este declive nubla cualquier perspectiva de alcanzar un nivel de vida digno, especialmente si se tiene en cuenta el costo de la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total, marcadores cruciales de indigencia y pobreza respectivamente.

Estimaciones indican que una familia estándar necesitó más de cuatro salarios mínimos para evitar caer bajo el umbral de pobreza en septiembre, situación que no vislumbra mejorías bajo la actual gestión económica.