Procesan a cuatro policías por la muerte de una persona en el hospital Heller
La justicia dispuso el procesamiento de cuatro policías por la muerte de un hombre durante un procedimiento que se realizó en el hospital Heller, de Neuquén capital. Los uniformados están acusados de homicidio simple con exceso en el cumplimiento de un deber. Según el juez de garantías Luciano Hermosilla, actuaron en el marco de un procedimiento legítimo pero aplicaron la fuerza de un modo que excedió los límites permitidos.
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Los policías procesados son Gino Edgardo Facci, Marcelo Alejandro Orellana, Tomás Francisco Ontiveros y Milton Félix Adrián Torrico. En cambio, el magistrado no encontró elementos suficientes para continuar la causa contra Daniel Alejandro Reyes y Sabino Severino Barros.
La víctima fue José Galeano, un constructor de 47 años que hacía tiempo se había radicado en Neuquén y que tenía tres hijos: uno, radicado en Paraguay; los otros dos, que viven con su madre en Mendoza. La madrugada del 18 de noviembre de 2025, Galeano ingresó al hospital exaltado, con un cuchillo en la mano y pidiendo desesperadamente ayuda. Creía que lo iban a matar.
Consumo adictivo y alucinaciones
Galeano tenía un historial médico por sus adicciones a la cocaína. El día de su muerte sufrió un episodio producto del consumo. La fiscal Lorena Juárez expresó que en ese contexto, el hombre ingresó al hospital por un sector de acceso general, golpeó puertas y ventanas y gritó que necesitaba ayuda. Que querían matarlo.
Hay filmaciones del hecho que pueden ser clave en el juicio. Los policías Fino Facci y Marcelo Orellana llegaron al sector de guardia, apuntaron sus armas hacia Galeano y lograron que dejara el cuchillo. Luego, Orellana tomó el arma blanca y la arrojó hacia el sector donde estaban los pacientes.
Una detención brutal
Después derribó a la víctima, la puso sobre el piso y colocó varias veces una rodilla sobre su torso y espalda, mientras aplicó el peso de su cuerpo. Facci colaboró en la reducción y sujetó sus piernas. La fiscalía atribuyó a esa acción conjunta las fracturas de costillas.
Después llegaron Milton Torrico, Tomás Ontiveros, y los otros dos policías. La fiscal del caso precisó que Ontiveros se arrodilló sobre la espalda de Galeano y, junto con Torrico, lo sujetó mientras mantenían a la víctima boca abajo. Personal de seguridad colocó las esposas detrás de su espalda.
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Juárez sostuvo que los policías mantuvieron a Galeano en esa posición y lo trasladaron varios metros mientras permanecía esposado. Al llegar al ingreso de la ambulancia, dejaron a Galeano boca abajo, con las manos esposadas detrás de la espalda. El hombre continuó moviéndose, pidió ayuda y manifestó que no podía respirar. Aproximadamente 15 minutos después, Galeano quedó inconsciente.
Según la fiscal las maniobras de reducción y traslado provocaron un traumatismo cerrado grave de tórax, con fracturas bilaterales de costillas y neumotórax. Los médicos realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero no lograron revertir el cuadro.
“Debían imaginar que podían provocar su muerte”
Juárez explicó que los policías actuaron en el marco de un procedimiento legítimo, pero que el modo en que aplicaron la fuerza excedió los límites del deber. En ese contexto, planteó que los imputados actuaron con dolo eventual respecto del resultado mortal: no hubo intención de provocar la muerte, pero debían representarse que, con el accionar desplegado, podían provocar la muerte de la víctima.
La fiscal del caso remarcó que la investigación se centraba en una muerte bajo custodia policial y encuadró los hechos en el delito de homicidio simple, con dolo eventual, en exceso del cumplimiento del deber, en los términos de los artículos 79, 35 en función del artículo 34 inciso 4 y 45 del Código Penal.
La querella: torturas seguidas de muerte
Los abogados querellantes, por su parte, plantearon una calificación más dura: aplicación de tormentos seguidos de muerte, que conlleva la pena de prisión perpetua.
Los profesionales, que representan a los hijos de la víctima, resaltaron que la víctima de encontraba privado de su libertad, esposado y que los policías le aplicaron tormentos que derivaron en la muerte.
Homicidio simple con dolo eventual
Tras un cuarto intermedio, el juez Hermosilla descartó la figura penal propuesta por la querella y tuvo por formulados los cargos contra los cuatro de los seis policías por homicidio simple con dolo eventual y en exceso del cumplimiento del deber, tal como propuso la fiscal del caso.
“Estamos en una audiencia de formulación de cargos y tenemos que evaluar si existen elementos de sospecha suficientes para que avance una investigación. Entiendo que en la mayor parte de los casos es así”, anticipó el juez. Y luego convalidó las imputaciones a Orellana, Facci, Ontiveros y Torrico. Respecto de D.A.R y S.S.B, el juez interpretó que, por el momento, no se debían tener por formulados los cargos.
Ante una serie de planteos de Juárez, el magistrado declaró el caso complejo y fijó en un año el plazo de investigación. No avaló un pedido de la fiscal para suspender a los efectivos en sus funciones para cautelar el riesgo de entorpecimiento de la investigación, pero si ordenó enviar un oficio a la Jefatura de Policía para que se disponga un cambio de funciones. Finalmente, impuso una prohibición de contacto entre los imputados y de acercamiento respecto de testigos del caso.