2026-10-01

El fenómeno del Niño se acerca a su pico máximo: cómo impactará en la región

El calentamiento en las aguas del Pacífico se encamina a marcar registros históricos hacia el final del año, con proyecciones oficiales que anticipan una de las fases más intensas registradas en las últimas décadas. El Centro de Predicción Climática proyecta precipitaciones superiores a la media para amplia parte del país, con especial impacto sobre los grandes cursos fluviales a partir de diciembre

La primavera en el norte de la Patagonia estará marcada por una importante variabilidad climática, con alternancia de lluvias, viento, temperaturas elevadas y entradas de aire frío. Así lo explicó el observador meteorológico Mauricio Gorostarzu, de la Estación Meteorológica de Cipolletti, al analizar la influencia del fenómeno de El Niño en la región.

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Según detalló, El Niño es un fenómeno oceánico-atmosférico que se origina en el Pacífico ecuatorial y se caracteriza por un calentamiento de las aguas superficiales. Se considera que existen condiciones de Niño cuando la temperatura promedio del océano supera en 0,5 °C los valores normales.

En la actualidad, explicó Gorostarzu, la temperatura del mar se encuentra más de 2 °C por encima de lo normal, mientras que para los próximos meses se prevé que algunos sectores puedan alcanzar anomalías de hasta 3 °C. Esta situación configura, según el especialista, un evento de características fuertes.

Qué puede pasar en el Alto Valle

Si bien los efectos de El Niño suelen ser menos marcados en el norte de la Patagonia que en el litoral argentino y la región pampeana, la intensidad del fenómeno ya comienza a reflejarse en el comportamiento del tiempo.

Para octubre y noviembre, Gorostarzu anticipó una tendencia a registrar precipitaciones por encima de lo normal, tanto en la zona cordillerana como en el Alto Valle.

Cipolletti amaneció con una densa neblina.

 

A esto se sumarán períodos ventosos y variaciones importantes en las temperaturas. El ingreso de masas de aire frío desde el sur podría generar descensos pronunciados e incluso heladas tardías.

El fenómeno adquiere especial relevancia para la producción frutícola regional, debido a que la primavera coincide con la floración y con las primeras etapas de crecimiento de la fruta.

“Estamos en una época sensible justamente para la producción”, señaló Gorostarzu, al advertir que hacia fines de octubre y comienzos de noviembre todavía podrían producirse episodios de aire frío.

Ríos atmosféricos y crecidas

El especialista también explicó la relación entre El Niño y las recientes crecidas registradas en distintos sectores de la provincia de Neuquén.

En su último tramo el río Neuquén trae 500 m3/seg. Los municipios ribereños fueron advertidos del incremento de caudal, aunque no se esperaba afectación de los barrios ribereños. 

 

En este sentido, mencionó la presencia de ríos atmosféricos, extensas franjas de vapor de agua que pueden recorrer miles de kilómetros y transportar grandes cantidades de humedad desde zonas tropicales hacia la región.

Estos sistemas funcionan como una verdadera “cinta transportadora” de humedad y, al encontrarse con la Cordillera de los Andes, pueden provocar precipitaciones de gran intensidad.

Una de las particularidades de estos eventos es que transportan aire relativamente cálido. Esto puede hacer que la línea de nieve se desplace hacia sectores más elevados y que se produzcan lluvias en lugares donde habitualmente se registran nevadas.

La combinación de lluvias intensas y derretimiento de nieve acumulada incrementa el escurrimiento y puede generar crecidas repentinas de los ríos.

El centro y norte de Neuquén, entre las zonas más vulnerables

Gorostarzu señaló que el centro y norte de la provincia de Neuquén pueden verse especialmente afectados por estos episodios debido a sus características naturales.

La presencia de pendientes pronunciadas, sectores áridos, suelos con poca cobertura vegetal y determinadas condiciones geológicas y geomorfológicas favorece un rápido escurrimiento superficial cuando se producen precipitaciones intensas.

Esto puede derivar en crecidas repentinas y afectaciones sobre la población y el territorio.

Una primavera para seguir de cerca

De acuerdo con el análisis del observador meteorológico, la tendencia para el último trimestre indica condiciones más húmedas de lo habitual tanto en la cordillera como en el Alto Valle.

Sin embargo, Gorostarzu aclaró que las tendencias climáticas no permiten determinar con precisión cuándo ocurrirán las lluvias ni qué temperaturas se registrarán en cada jornada. Esos detalles pueden establecerse con mayor certeza a medida que los eventos se aproximan.

Por eso, el escenario para los próximos meses estará caracterizado por una primavera con mayor humedad, períodos de viento, cambios bruscos de temperatura y posibilidad de ingresos de aire frío, en un contexto que requiere especial atención en las zonas productivas y ante posibles crecidas en sectores vulnerables.

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