FAMILIA
Por qué llaman la atención los nombres de los hijos del Roña Castro y qué significan
Jorge "Roña" Castro no solo será recordado por sus logros en el boxeo, sino también por su peculiar vida personal. A los 59 años, el excampeón mundial falleció, pero dejó detrás de él un legado que va más allá de sus hazañas sobre el ring. Su familia numerosa, compuesta por 15 hijos, ha capturado nuevamente la atención del público, especialmente por los inusuales nombres que decidió para algunos de ellos, como Oiken, Quimey y Aoni. Estos nombres, poco comunes en el ámbito hispano, poseen un significado profundo vinculado a raíces indígenas, y han despertado la curiosidad de muchos.
Castro, conocido por su apodo "Locomotora", no rehuía las preguntas sobre su extensa descendencia. En sus numerosas apariciones televisivas, abordaba el tema con un humor característico. Solía bromear sobre la cantidad de hijos, diciendo: "Sí, tengo 15 hijos... pero con distinta mujer". Una vez, en el programa Otro Día Perdido, mencionó con una sonrisa: "Yo tenía que poblar la Argentina", lo que generaba risas entre el público.
El interés por los nombres de sus hijos va más allá de su sonoridad única. Tienen una conexión con culturas originarias del país. Tomemos, por ejemplo, a Quimey. Este nombre de origen mapuche está asociado con la belleza y el bienestar. A pesar de lo llamativos que resultan estos nombres, los detalles precisos sobre las motivaciones de Castro para cada elección no se conocieron por completo, sumando a la mística que los rodea.
En sus últimos momentos, Castro estuvo acompañado por Quimey, su hija. Fue ella quien estuvo a su lado, junto a su madre, cuando sufrió la descompensación que pondría fin a su vida. Este acto reavivó el interés por el vínculo familiar que Castro había nutrido a lo largo de su vida, lleno de conexiones significativas y emocionales.
Cuatro décadas de vida familiar vieron a los hijos de Castro crecer en diferentes lugares, desde Buenos Aires hasta Caleta Olivia, y en países tan lejanos como Paraguay e Italia. Esta dispersión geográfica planteó desafíos para el exboxeador, quien, a pesar de todo, recalcaba lo crucial que eran para él. "Mis hijos son mis amigos", sostenía en las entrevistas, reflejando un cariño inmutable a pesar de la distancia.
Nunca fue un secreto que Castro podría encontrar dificultades para fortalecer algunas relaciones familiares. En Telefe, durante una emisión del programa PH, Podemos Hablar, se abrió con más sinceridad, afirmando su deseo de conectar más profundamente con sus hijos, aunque las madres ya no eran parte de su vida diaria. "Me gustaría que ellos me conocieran", confesó, dejando vulnerable un lado más personal.
Además de sus 15 hijos, Castro era abuelo de 14 nietos, creando de esta manera una familia que abarca varias generaciones. Su hijo más grande sobrepasaba los 40 años, mientras que el más joven apenas comenzaba la adolescencia. Entre risas, relataba las complicaciones de recordar detalles como cumpleaños, una tarea comprensiblemente monumental dada la cantidad de miembros familiares.
La vida de Jorge "Roña" Castro, fuera del cuadrilátero, es un testimonio de una rica historia familiar llena de desafíos y alegrías. Nombres como Oiken, Quimey y Aoni son un reflejo de esa identidad singular, mientras que su experiencia de paternidad ofrece una visión conmovedora de cómo equilibró las complejidades de tener 15 hijos repartidos por el mundo.