Crimen de la “2 de agosto”: el desgarrador testimonio de la mamá de Agustín Troncoso
Comenzó el juicio de cesura contra Agustín Morales, ya considerado autor del crimen del joven tatuador Agustín Troncoso durante un incidente que se produjo en el asentamiento “2 de agosto”. Y la primera en declarar fue la mamá de la víctima, Vanina Fuentes, quien desde aquella noche fatídica no puede ejercer la profesión que tanto quiere, la enfermería, porque no se encuentra en condiciones de cumplirla. Y relató las formas en que cambió su vida a partir de esta tragedia.
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“Soy viuda; mi esposo se fue antes que yo. Y después mi hijo; pero no hay un nombre para definir esa pérdida. Cómo no hay manera de explicar todo lo que pasa por dentro”, precisó la mujer. Con la voz estrujada por la emoción, y quebrada por las lágrimas en varias oportunidades, Fuentes fue narrando cómo les llegó la noticia que les iba a cambiar tan drásticamente su vida.
Era un domingo, 8 de diciembre, 9.30, recibió una llamada de la novia de Agustín, preguntando si había estado en la casa familiar. No, no había estado. Una hora más tarde, una nueva llamada: “la policía está buscando a la familia de Agustín; parece que encontraron a una persona que se le parece y que mataron anoche”. Un escalofrío, una nube de miedos y angustias, una sensación de que el mundo se terminaba. La familia Troncoso vive en su casa del barrio Confluencia, en Neuquén. “Lo único que pensé era en subirme al auto y venir a la comisaría de Cipolletti; mi hija me pidió acompañarme”, recordó.
El mundo se detiene
Y en la oficina de la Unidad Cuarta, ya de por sí bastante lúgubre, le dieron la terrible noticia. Lo habían encontrado muerto; era un asesinato; su cuerpo había sido enviado a la morgue de Roca para la autopsia. No se lo iban a poder entregar porque además era el día de la Policía… Su cara, sus lágrimas, su descorazonamiento, pudieron contra la burocracia y esa noche pudieron comenzar el velatorio.
“Mi vida cambió mucho. De tener cuatro hijos, tengo tres. De preparar el arbolito y pasar la Navidad en familia, a notar siempre la ausencia de uno de ellos. Que es para siempre; que es irreparable”, precisó.
Morales ya fue considerado culpable del crimen. Durante el juicio de cesura se debate la pena que recibirá. Foto: Cipo360.
También contó que está bajo tratamiento psiquiátrico desde diciembre del año pasado. “Al día siguiente desde la fiscalía ofrecieron contención psicológica. Entonces la rechacé. Me parecía que era una pesadilla; y me sigue pareciendo una pesadilla”, dijo.
Ahora está con tratamiento por sus ataques de pánico y el insomnio. Ella es enfermera profesional, especializada en la atención de niños y adolescentes que deben ser tratados de una cirugía cardiovascular. Pero no puede ejercer: “no me siento en condiciones de que atender a alguien que dependa de mí; no puedo. Me gustaría hacerlo, volver a esa actividad, pero más adelante”.
“Morales dijo que se arrepiente; pero no le creo. Mi corazón me dice que no fue espontáneo. Que sólo lo dijo porque su abogado lo aconsejó”, expresó.
Y al ser consultada sobre la pena que esperaba que recibiera el homicida de su hijo, Vanina Fuentes manifestó: “no hay pena que alcance para la muerte de un hijo. No me lo van a devolver. Él no tuvo compasión. Después de matar, tomó su mochila y se fue caminando como si nada. Yo creo que una persona así no puede estar en la calle”.
La muerte de Agustín
Agustín Troncoso tenía 26 años; era tatuador, maestro mayor de obras y trabajaba en Oca. Tres semanas antes se había mudado a un departamento atrás del hospital de Cipolletti. Tenía muchos sueños: construir una casa junto a su hermano; estudiar arquitectura.
El 7 de diciembre del año pasado, Troncoso; su amigo Ignacio Nelson Bessi, y Morales, pasaron la tarde junto al río Neuquén. A la noche, por una disputa menor, Morales le asestó una puñalada que le atravesó una arteria. Troncoso no tuvo mucho tiempo de sobrevida: entre 15 segundos y un minuto, según el testimonio del fiscal. Morales tomó su mochila y simplemente se alejó caminando del lugar.
El 9 de octubre de este año, el tribunal conformado por los jueces Agustina Bagniole, Florencia Carusso y Guillermo Merlo lo consideró culpable del crimen.