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17/11/2023

Los caudales de los ríos bajaron pero el deshielo se hace esperar

El cambio en las condiciones climáticas cambió las expectativas en la AIC. El año pasado administraban un recurso escaso; hoy tienen que ver hasta qué punto conviene seguir almacenando agua. En diciembre, los caudales volverán a aumentar.
Los caudales de los ríos bajaron pero el deshielo se hace esperar
Los caudales de los ríos bajaron pero el deshielo se hace esperar

Luego del pico de crecida que tuvieron a principios de mes, los caudales de los ríos de la región volvieron a bajar en un 40 % por una menor demanda del sistema eléctrico nacional y la consiguiente disminución de la erogación desde las represas. El deshielo se hace esperar: las bajas temperaturas que se registran en la alta cordillera van a prolongar la situación hasta fines de diciembre y hay una mirada atenta desde la Autoridad de Cuencas.

Es que todos los embalses del sistema se encuentran prácticamente llenos, trabajando en la denominada “Franja de Operación Normal”, y se entiende que sería conveniente comenzar a generar electricidad para bajarlos un poco y poder absorber las nuevas masas hídricas que bajen por la cordillera.

 

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A principios de mes, desde la represa de Arroyito (la última ubicada sobre el río Limay), se estaban erogando 900 m3/segundo, mientras que esta semana estará turbinando hasta 520 m3/segundo. Por el Neuquén, de los 400 m3/segundo que se dejaban pasar por el dique compensador de El Chañar, bajaron a 300 m3/segundo.

Este descenso de los caudales impacta también en el río Negro en todo su extenso recorrido. Si hace dos semanas en su nacimiento llevaba 1.300 m/3, hoy está transportando cerca de 800 m/3.

 

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Pero se prevé un cambio importante en los caudales a partir de los primeros días de diciembre, paralelo con una ola de temperaturas más altas que tendrán los grandes centros urbanos del litoral. En esa situación, los ríos volverán a la situación anterior: el Negro volverá al nivel de 1.300 m3. Habrá oscilaciones en los caudales que si bien no serán abruptos traerán sus consecuencias sobre las líneas de ribera y las corrientes de agua. Por eso se les pide a los navegantes, a los pescadores y a quienes asisten a las costas con fines recreativos, que tengan especial cuidado en esos momentos.

El cambio de las condiciones climáticas, con las mayores precipitaciones y nevadas que se siguen registrando en las nacientes en alta montaña, también trajeron una panorama favorable para el río Colorado. Si el año pasado hubo una disminución de cupo extrema y desde Casa de Piedra apenas se erogaban 15 m3/segundo, hoy respira con alivio. Es que la cantidad de agua acumulada le permite poner a disposición hasta 95 m3, seis veces más que lo que podían erogar a principios de año. Y el nivel del lago aumentó seis metros en estos meses.