La sombra de un clan narco se proyecta sobre el crimen de Franco Lagos

Los tres asaltantes, vestidos de negro y armados con tumberas, ingresaron al comercio de Costa Norte; se apoderaron de 600.000 pesos y antes de retirarse asesinaron a sangre fría a Franco Lagos.

3 febrero, 2024

La sombra de un clan narco se proyecta sobre el crimen de Franco Lagos
La sombra de un clan narco se proyecta sobre el crimen de Franco Lagos

A Franco Lagos, el comerciante de Costa Norte, lo asesinaron con absoluta alevosía y a sangre fría. Estaba indefenso, entregado a lo que le exigían los delincuentes, aterrorizado por lo que podía ocurrirles a su esposa, a sus hijos pequeños o a él mismo. Ya les había dado todo el dinero que disponía: 600.000 pesos que reservaba para pagar a proveedores.

 

Los tres asaltantes intimidaban: vestidos de negro, altos, con los rostros cubiertos y armados con “tumberas”, habían ingresado con violencia, redujeron a los tres adultos y tres niños y luego apuntaron contra Lagos para que les entregara el efectivo. Antes de irse, como cierre violento del día, le disparon en la cabeza. Sin contemplaciones.

 

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Eso ocurrió en la noche del 25 de octubre del año pasado. En la madrugada del 5 de enero, luego de una paciente pesquisa, la policía logró detener a dos sujetos que están imputado por ese feroz homicidio: Jean Paul Juárez y Aron López. Dos tipos “pesados”, conocidos en el “ambiente” ya que eran caras visibles de un negocio cada vez más presente: el “narcomenudeo”. Y según los trascendidos, no son simples “soldaditos”, sino “oficiales” de un ejército clandestino que se mueve en las sombras y que obedece las órdenes de un clan de triste nombre en Cipolletti: la familia Montecino.

 

De los testimonios que se colectaron en la investigación, surge que Juárez y López no eran simples vendedores “de calle”, sino que operaban en una red de distribución y captación de posibles “operadores” en territorio.

 

El mismo día de la detención, el gobernador Alberto Weretilneck felicitó a la policía y precisó: “se trata de dos personas mayores de edad que tienen vínculos con el clan narcocriminal Montecino”.

 

Había un tercer participante que todavia no aparece: un menor de edad, que ya está identificado y que es buscado intensamente pero que la fiscalía no puede nombrar por cuestiones legales. Y hubo un pedido expreso de la defensa de los imputados, a cargo de Michel Rischman, en ese sentido. ¿Quién es el enigmático sujeto?

 

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En principio, durante las audiencias fue nombrado por sus iniciales: AM. Y todas las sospechas apuntan en el mismo sentido: es un familiar directo de la familia narco. El mismo hecho de que no haya pistas sobre su paradero da un indicio: cuenta con recursos y contactos como para hacerse “invisible” para la red policial, probablemente refugiado en otro destino.

 

Juárez y López están imputados de homicidio “criminis causa”: cuando se mata a una persona para impedir el esclarecimiento de otro hecho. Hay un tercer detenido, el taxista Mauro Sepúlveda, imputado como “partícipe necesario”. Fue quien trasladó a los asesinos hasta el lugar y luego los ayudó a escapar en su vehículo.