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09/10/2024

Pasaron 55 años y tres generaciones: al fin, la nieta pudo regularizar la propiedad de sus abuelos

Una familia se radicó en Cipolletti en 1967 y un error en el catastro provocó una indefinición que recién se resolvió este año.
Pasaron 55 años y tres generaciones: al fin, la nieta pudo regularizar la propiedad de sus abuelos
Pasaron 55 años y tres generaciones: al fin, la nieta pudo regularizar la propiedad de sus abuelos

Fue una situación que tuvo en vilo a tres generaciones de la misma familia. Un error en la inscripción catastral provocó una serie de indefiniciones sobre la propiedad que se prolongó durante más de 55 años. Ahora, la nieta pudo registrar la vivienda de sus abuelos y cerró una historia que parecía complicarse.

 

La familia se radicó en Cipolletti en 1967: compró un terreno y comenzó a ampliar la vivienda que iba a albergar sus ilusiones. No sabían que aquel error en el Catastro podía prolongarse durante tanto tiempo; pero mientras tanto, fueron edificando para continuar radicados en el lugar. Allí crecieron y se desarrollaron los hijos y después llegaron los nietos.

 

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El fallo del fuero Civil de Cipolletti otorgó finalmente a la nieta el derecho sobre el inmueble donde la familia vivió durante 57 años. La resolución reconoce la prescripción adquisitiva del lote, ubicado en la ciudad, luego de que la mujer probara una ocupación continua, pacífica y pública desde 1967.

 

El caso se inició en 2022 cuando la mujer, nieta de los primeros ocupantes, presentó una demanda basada en el artículo 1899 del Código Civil y Comercial, invocando la prescripción veinteañal. La propiedad, que aún figura a nombre de un titular fallecido, había sido ocupada por la familia desde la década del 60. A lo largo de los años, realizaron mejoras y pagaron impuestos. Así consolidaron la posesión del inmueble.

En 1983, un error en la numeración de los lotes complicó la situación legal, lo que llevó a la necesidad de regularizar la titularidad del terreno. Aunque se firmó un boleto de compraventa para corregir el error, la escritura nunca se formalizó. Desde ese momento, la abuela de la reclamante mantuvo la posesión hasta su fallecimiento en 2020, y la mujer continuó viviendo en el lugar.

 

La nieta finalmente logró la titularidad de la vivienda, luego de un juicio que duró dos años. Foto: archivo.


Durante el proceso judicial, se presentaron documentos como facturas de servicios e impuestos para respaldar los actos posesorios de la familia. Testigos también confirmaron las mejoras realizadas en la vivienda a lo largo de los años, que incluyeron la renovación de instalaciones y reparaciones estructurales. Los herederos del titular registral original aceptaron la pretensión de la nieta.

 

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El fallo determinó que se cumplieron los requisitos legales para la prescripción adquisitiva. Se destacó que el transcurso de más de 20 años de posesión continua y con ánimo de dueño fueron elementos clave en la decisión. Según la resolución, la mujer obtuvo el dominio del inmueble en 1984, luego de completar el plazo legal necesario para adquirir la propiedad mediante usucapión. La sentencia también ordenó la inscripción del dominio a nombre de la nieta en el Registro de la Propiedad Inmueble de la provincia de Río Negro.