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17/12/2024

Doble femicidio: quién es “Coni”, el imputado por los crímenes de las 400 Viviendas

Horacio Espinoza está acusado de haber asesinado a cuchilladas a Lidia Tapia y su hija, Stella Maris Natalini, en su departamento del complejo habitacional. Eran vecinos.
Horacio "Coni" Espinoza está imputado por el doble femicidio. Las pruebas serían "contundentes" y se espera un juicio abreviado. Foto: Cipo360.
Horacio "Coni" Espinoza está imputado por el doble femicidio. Las pruebas serían "contundentes" y se espera un juicio abreviado. Foto: Cipo360.

Se llama Horacio Manuel Espinoza, tiene 38 años y hace tiempo vive en la Tira G, Módulo 20 de las 432 Viviendas junto a su pareja. En el piso superior del monoblock, arriba de donde vivían las víctimas del doble femicidio. Pero en el barrio lo conocen como “Coni”. Hay mucha expectativa con lo que pueda ocurrir mañana a la tarde: se integró un Tribunal que escuchará el pedido de “juicio abreviado”. ¿Confesará?

 

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Espinoza está imputado del femicidio de Lidia Concepción Tapia,de 86 años; y su hija, Stella Maris Natalini, de 62, con la finalidad de robarles una suma de dinero que se encontraba en su domicilio. El sangriento episodio se produjo el jueves pasado, entre las 8 y las 8.10 de la mañana; pero recién fue descubierto al atarder, cuando un familiar llegó al departamento y se encontró con la tragedia.

 

Hay mucha evidencia que apunta contra Espinoza. Hace tres meses que está desempleado, pero el mismo día del femicidio saldó la deuda con el consorcio que administra los servicios en el complejo habitacional. Un total de 313.000 pesos, en efectivo. Con billetes que tenían manchas de sangre.

 

Durante su presentación en el juicio no estuvo muy claro de qué había trabajado anteriormente: comentó que fue empleado de comercio, en forma muy genérica. El defensor oficial, Marcelo Caraballo, pidió que cuando se realice la pericia médica forense también se constante si está en condiciones de comprender la criminalidad del hecho.

 

Las manos del imputado serían una de las claves para resolver el doble femicidio. Foto: Cipo360.

 

“Coni” no era un vecino más del módulo. Trataba de “hacerse amigo” de las personas que convivían, buscaba temas de conversación. Y desde hace varios años vivía en el mismo módulo que las dos mujeres asesinadas.

 

La semana pasada, por ejemplo, acompañó a Stella Maris Natallini, una de las víctimas, a realizar una denuncia en la comisaría 24. “Un hombre se hizo pasar por empleado de Edersa; les cortó la luz, les cobró 20.000 pesos para reconectalas y después les robó una cajita que ellas tenían para guardar la plata”, informó una allegada a la familia.

 

Pero en la comisaría 24 no les tomaron la denuncia; al menos con esa información regresaron a sus hogares.

 

El miércoles, el “Coni” estuvo en el departamento de las dos mujeres. Incluso almorzó con ellas. Esa tarde pidió pasar al departamento de Amalia, una vecina que vive en la planta baja. Reveló a los investigadores que lo notó “muy nervioso; iba y venía por la vivienda; me dijo que lo tenían que pasar a buscar. Hoy siento miedo. Me pudo haber pasado a mi”.

 

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El jueves, entre las 8 y las 8.10 de la mañana, el femicida atacó a Stella Maris (de 62), y su madre Lidia, de 86, con un cuchillo de grandes dimensiones. “Tipo carnicero”, graficó el fiscal. Las mujeres recibieron múltiples puñaladas en el tercio superior del torso, brazos y cuellos.

 

A las 10.30, Espinoza fue a saldar la deuda que tenía con el consorcio. “Se le veía muy transpirado y nervioso”, contaron las mujeres que le recibieron el pago. El viernes a la tarde hasta consoló a los familiares más cercanos a las mujeres asesinadas: “ojalá se sepa quien hizo esto”, le dijo.

 

Durante la audiencia, Horacio Manuel Espinoza permaneció imperturbable y hasta abstraído de las circunstancias que lo rodeaban. Las manos cruzadas por delante, moviendo los pulgares en círculos, fue el único gesto que realizó durante las dos horas que duró la audiencia.

 

Manos que tienen un valor especial: cuando lo detuvieron, notaron que el pulgar de la mano izquierda tenía la uña prolijamente cortada, a diferencia del resto. En la palma de la mano de una de las mujeres encontraron un corte “compatible con un elemento simil uña”, dijeron los fiscales.

 

Cuando todos se retiraban y fue increpado por los familiares, la esposa rompió en llanto. Conmovida cuando le gritaron “asesina”, solo atinó a defenderse diciendo: “yo no sabía nada, yo no sabía nada”.