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CONFLICTO

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16/01/2025

Se supo la verdad sobre qué le pasó a Fátima Flórez antes del escándalo en el control de alcoholemia

Actorressa aclara situación polémica

La conocida actriz y humorista Fátima Flórez ha estado en el centro de un escándalo mediático debido a un incidente reciente durante un control de alcoholemia en la provincia de Córdoba. Los acontecimientos han hecho eco en diversos medios de comunicación, distorsionando los hechos y proyectando una imagen que ella se ha sentido obligada a aclarar.

El episodio comenzó cuando Fátima Flórez regresaba de un viaje tras una agotadora jornada laboral. Según cuenta, la actriz había viajado a Córdoba junto a su director musical para reemplazar un teclado roto, esencial para sus presentaciones en vivo. En su camino de regreso, fueron detenidos por las autoridades para una prueba de alcoholemia rutinaria, durante la cual ella se encontraba de copilota.



Contrariamente a las especulaciones, la prueba de alcoholemia realizada a su acompañante arrojó un nivel de 0.75 de alcohol en sangre. Aunque no es un estado permitido para manejar, Fátima defiende la situación aduciendo que no tenía conocimiento del nivel del conductor, quien, a su entender, estaba en perfecto estado. Este malentendido fue el detonante del altercado que creció hasta convertirse en un escándalo público.

Las versiones iniciales indicaban que Fátima Flórez protagonizó un verdadero escándalo al simular ser agredida por la policía, incluso reportaron que ella se tiró al asfalto y grabó la situación. Sin embargo, ella misma explica que lo sucedido no fue un teatro ni tuvo la intención de exagerar lo que realmente estaba ocurriendo. La realidad, según explica Flórez, es que el cansancio extremo, el calor y un largo día de trabajo sin alimento le provocaron bajar de presión, llevándola a sentarse en el suelo.



La presión mediática y la inmediata viralización del episodio en redes sociales no tardaron en afectar su imagen pública, lo que la ha llevado a pronunciarse y a intentar aclarar los hechos. Fátima argumenta que su agotamiento fue interpretado incorrectamente como un arrebato, y se muestra comprensiva al entender que las circunstancias podrían haber sido mal juzgadas.

Este conflicto no solo pone en perspectiva la experiencia de Fátima, sino que también hace un llamado de atención sobre cómo se tratan y difunden estos incidentes por las plataformas mediáticas. La reflexión se hace evidente: no siempre lo que se dice y se comparte corresponde a la totalidad de lo ocurrido, y es crucial tratar de dar un espacio para la explicación más allá del revuelo. Fátima Flórez promete seguir adelante, rehabilitando su reputación y resaltando la necesidad de concentrarse en su trabajo sin quedar atrapada en narrativas falsas.

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