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ENFERMEDAD

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13/02/2025

Pitty La Numeróloga reveló qué es lo más duro del problema de salud que transita

Pitty habla sobre el cáncer

En tiempos recientes, Pitty La Numeróloga, conocida por su capacidad de para desentrañar los misterios esotéricos, enfrentó un desafío del destino inesperado y sumamente personal: el diagnóstico de cáncer de mama en un grado 2. Este giro significativo en su vida no solo la ha forzado a emprender un viaje doloroso, sino que también la ha llevado a compartir su experiencia con valentía y sinceridad, con el propósito de inspirar a otros a someterse a chequeos regulares y a no ignorar señales cruciales de la salud.

Al discutir abiertamente el impacto físico y emocional del tratamiento, Pitty La Numeróloga confesó que la quimioterapia, una pieza esencial de su proceso de curación, ha sido devastadoramente agotadora. Expresó cómo los efectos del tratamiento han impactado profundamente su bienestar emocional. "Tengo momentos. Es algo que me tocó, que debo atravesar y que por momentos me bajonea", compartió. Sin embargo, esa fortaleza mental que la caracteriza, la ayuda a levantarse una y otra vez para continuar la lucha. Este balance entre el reconocimiento de la vulnerabilidad humana y la perseverancia es lo que sostiene a Pitty.



Para Pitty, la quimioterapia es un aliado temido pero necesario. A pesar de que el impacto físico del tratamiento ha sido brutal, con largos días de debilidad post-sesión, ella se enfrenta a este reto con una mentalidad estratégica. Describe su enfermedad con una metáfora notable: "tengo un inquilino que no me está pagando pero ya hice los papeles para desalojarlo". Esta lucha ilustrada mediante el símil de un proceso de desalojo no solo resalta su enfoque pragmático hacia el cáncer, sino que también aporta una óptica humana y accesible a su experiencia.

Mientras cabalgaba la tormenta de emociones y enfrentaba las nuevas fases del tratamiento, Pitty se sumergió en la auto reflexión y la terapia psicológica. A través de estos medios, descubrió una predisposición natural a negar problemas, algo que, según relata, está comenzando a manejar frente al complejo proceso de aceptar su diagnóstico. Sin embargo, su resistencia inicial ha evolucionado hacia un proceso de catarsis controlada y aceptación del enojo presente, lo cual es, irónicamente, sanador. Este particular viaje de sanación psicológica es un testamento al poderoso rol de la salud mental en la lucha contra enfermedades graves.



"La primera quimio me mató, me dejó como 10 días de cama," relata con frases cargadas de realidad cruda. Este sentimiento de fragilidad física no signa debacle alguna en el horizonte. Por el contrario, es un escenario de batalla donde la atleta emocional se prepara, entiende que tiene que resistir un total de seis sesiones de terapia, cada una tan significativa como la primera. Con cada sesión, ve cómo atraviesa las olas del tratamiento preventivo, no porque el cáncer siga presente, sino para asegurar su erradicación total bajo vigilancia médica intensiva.

A Pitty, la presencia del proceso cancerígeno en su vida, la ha armado con una perspectiva profundamente personal y humana sobre la vida misma. Se esfuerza por ver el padecimiento no solo como desgracia, sino como una opción para conectar con una narración futura de superación que motive a otras mujeres en situaciones similares. "La vida contiene amor, la alegría, el éxito y la enfermedad... ¿por qué no me iba a tocar a mí?". Ella elige entender que su experiencia dolorosa tiene un propósito inmenso: el de embellecer el relato de sanación, aumentar el empoderamiento y alimentar la esperanza para futuros testimonios de triunfo.

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