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17/02/2025

El uso recreativos de los canales de riego: "Son un peligro y un daño para la producción"

Eduardo Artero, presidente del Consorcio de Riego, advirtió sobre el uso recreativo de los canales y las consecuencias que esto genera. Los operarios deben trabajar por la noche porque ya que, de día, los trabajadores son agredidos si intentan intervenir.
Artero denunció que los consorcios han enfrentado múltiples demandas judiciales por accidentes en los canales, muchas veces sin fundamentos claros. | Foto (archivo)
Artero denunció que los consorcios han enfrentado múltiples demandas judiciales por accidentes en los canales, muchas veces sin fundamentos claros. | Foto (archivo)

Los canales de riego, esenciales para la producción agrícola, se han convertido en espacios de recreación para cientos de jóvenes y familias que los utilizan como piscinas improvisadas en los días de calor. Eduardo Artero, presidente del Consorcio de Riego, advierte que esta práctica no solo representa un riesgo para la seguridad de quienes los usan, sino que también provoca serios inconvenientes en el sistema de distribución de agua.

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"Cada vez hay más gente en los canales, y es imposible controlar la situación. Los utilizan como balnearios, acampan y dejan basura, troncos y piedras, lo que obstruye el paso del agua y perjudica a los productores", explicó Artero. Según él, el consorcio debe realizar operativos nocturnos para retirar las obstrucciones y garantizar que el agua fluya correctamente, ya que, de día, los trabajadores son agredidos si intentan intervenir.

Además del uso indebido, Artero señala que los consorcios de riego deben asumir tareas que corresponden a otros organismos: "Nos toca hacer el trabajo de los municipios y de la ciudadanía en general. A veces, después de una tormenta, encontramos colchones, árboles enteros y basura en los canales". Esto no solo encarece el mantenimiento del sistema, sino que también genera conflictos con los productores que dependen del riego para sus cultivos.

El problema no termina allí. Artero denunció que los consorcios han enfrentado múltiples demandas judiciales por accidentes en los canales, muchas veces sin fundamentos claros. "Nos han responsabilizado por la caída de un árbol a 40 metros del canal o por accidentes ocurridos en estructuras que no nos corresponden. Hay juicios millonarios que afectan nuestra operatividad", aseguró.

Por otro lado, el presidente del Consorcio de Riego habló sobre la difícil situación que atraviesa la fruticultura. "La recaudación de los consorcios está en baja porque la fruticultura está en crisis y nadie dice nada. Hay fruta del año pasado todavía en los frigoríficos, se está yendo a molienda y nadie está comprando manzanas", advirtió. Según Artero, las recientes negociaciones para fijar el precio de la fruta reflejan una desconexión con la realidad: "Hablan de precios que no tienen sentido. Si cosechar cuesta 11 centavos de dólar y la industria paga 7, estamos perdiendo dinero. No sé en qué mundo viven".

La problemática de los canales de riego y la crisis frutícola son dos caras de una misma moneda: la falta de gestión y soluciones efectivas. Mientras tanto, los consorcios de riego continúan asumiendo responsabilidades ajenas, enfrentando litigios y lidiando con un sistema que, según Artero, "parece condenado a desaparecer antes de que se busque una verdadera solución".

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